RADIO TEXTUAL | DÍMELO


Dímelo otra vez / ¿Qué? / Ya sabes, dímelo otra vez… / No quiero / ¿Y ahora por qué no quieres? / Porque no, porque así es la cosa, ya sabes, así es… / Dímelo, en serio, no me acordaba, pero me acordaré / Ya no importa / No digas eso… / ¿Qué quieres que diga? /… Algo, que me digas… /…/ ¿Ya viste?, ése edificio, ya lo están derrumbando… / Mjm… / Ya… ya dime… / ¿Qué te digo? /… Agh… me desesperas…

El chofer del camión le puso en random mientras los dos jovenes seguían sentados platicando. Después pensó: la canción que salga, la primerita que salga me va a dar dosquetres respuestas… estoy harto…
Le metió tercera a la máquina en el carril de alta de avenida Universidad, le subió recio al volumen…

Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

I dig You | The Cure


HJS

 

 

DESQUICIADO


Te hablé, pero no me hiciste caso, nisiquiera me pelaste, sí qué te hablé, no sé si no me miraste o qué, pero yo te hablé… Sí, escuché su voz, sentí su presencia, un frío recorriendo mi espalda, escuché su voz pero no quise hacerle caso, no quise esucharle, no quise detenerme y saludarlo, dejé al frío instalarse en mis venas, arañar mis huesos, me ajusté el gorro hasta las orejas y seguí caminando, no quería verle, no quería hablar con él, ya no puedo con esto, ya no puedo seguir en esta situación….

-¿Pudiste dormir?
– Sí…
-¿Pudiste soñar?
-No…

Cierra la puerta obscura de metal, el viento presume un aroma de vainilla y caramelo, la Ciudad en reconstrucción se ve tenebrosa entre lámparas y focos amarillos. Está confundido. Es muy posibe que el sitio en donde respira sea totalmente genuino, comprobable, real, es posible. Pero también duda, duda de esa respiración, de ese andar de los autos. Parpadea lento, busca un ritmo adecuado para sus respiraciones. Lo encuentra. Deja, otra vez, al frío instalarse en su piel. Te hablé No, no me hablaste, y no quiero que me hables más Te hablé, te hablé, pero no me hiciste caso, ya no quieres escucharme, ya no quieres, ya no… Te escucho, pero no me voy a detener Te hablé, ¿no me quieres oir?…

El hombre echó a correr sobre Avenida Xola hasta llegar al cruce con Tlalpan, mientras daba zancadas intensas, largas, se zacudía los cabellos y agitaba los hombros, cantaba y emitía ruidos muy parecidos a una canción interpretada por Vinicius de Moraes y Baden Powell. La luna estaba incomparable, arrogante, ¡buaf!, ¡arghh!, algo tremendo y el tipo ése, el tipo ése corriendo y agitando su ser nocturno.


HJS

RADIO TEXTUAL | PERDICIÓN



-Ya sé, ya sé que le debo su tequila, ya sé, ¿cuál me dijo?… sí, ya sé, ya sé, pero agarre la onda, esta vez  me dieron justos los viáticos, además ya no pude pasar, pero yo sé que le debo, le debo, no se me olvida… sí, lo sé, además usted me da mucha paz…

-¿Qué, Royer ya no está vagoneando?/ Na, ya no.. ya no mi buen, ya no…/ pues dale, dale, arráncate/ na, na, orita na, ahí viene uno igual con audífono… na, nada, orita na/ … cómo de qué na… bájalo, bájalo en corto, bájalo… ooo… ¿lo bajamos? / na… na, espérate/ … o pues, trae unos, trae unos, de los blancos… / na, na… espérate, siento gacho, yo siento gacho, espérate…

En una Ciudad en donde los fríos son vengativos y lastiman los huesos, las entrañas humanas; en esa Ciudad las personas hablan, dicen comentan,  se hacen viento, palabras que no volverán, que no quieren volver, en una Ciudad de catástrofes y cloacas humeantes, de gritos, lamentos, silencios enervantes, en esa Ciudad sus habitantes deliran ensueños, desperdician llantos, inventan risas, en esa Ciudad nacen otras Ciudades, se despiertan los fantasmas de una Revolución, de un movimiento de independencia; en esa Ciudad los habitantes mastican sus mentiras, sus rabiosas verdades, la noche se divierte bebiendo experiencias de dulce final, casi todas de dulce final. En esa Ciudad las batallas son diarias y se gozan más que la primera, más que la primera. En esa Ciudad se vale tener miedo, se vale vivir en los huecos más obscuros, se vale… pero la Ciudad te descubre, te da bofetadas para después besarte, ese beso que ya estás anhelando el día de mañana, ese beso, ese beso…

El camión de la basura intenta, quiere arrancar, pero no puede, el conductor mantiene apretado el clutch mientras hunde de a poco el acelerador, un humo obscuro escapa del mofle del camión. La Ciudad tose leve.  -Te dije que no – ¿Cuándo me dijiste? -Nunca te acuerdas, ¿para qué te digo? -Para que me acuerde… -Hay veces que no te entiendo… -No me entiendas… -Tengo que… -¿Para?… – Para sobrevivir… – Qué azote… – Muérdeme… – … – Anda… – ¿Aquí…? – Sí… – Espera… – ¿Qué?… – ¿Qué suena?… -… – ¿Oyes?…

Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.


HJS

OTRA DIMENSIÓN


Consuelo anota en su libreta cuántos yakults ha vendido, el lápiz intenta dejarse legible en la hoja de raya.

El señor de chamarra negra y hombros caídos carga los huesos de chamorro de puerco en una bolsa verde de plástico.

Ambas personas se van a encontrar pero no se mirarán, sin embargo sentirán el mismo pellizquito en la espalda, la Ciudad seguirá en sus fríos, en sus casquivanas pretensiones de hacer del ambiente una escenografía del hartazgo, del terror. Ambas personas se van a ignorar en este mundo, en esta dimesión. Pero en otra, en otro espacio, en otra atmósfera, en otra manera de inventar el tiempo, se van a mirar el uno al otro y se harán varias preguntas, tendrán temor de contestarse, tendrán temor del olvido. En ese otro modo de existir el calor arañará la piel, provocará ardor en las pupilas.

Consuelo jala el carrito cada vez más liviano. El Señor de chamarra negra pensará en su perra buscando por las mañanas un rayo ínfimo de sol. La Ciudad tendrá ganas de estornudar apenas le llegue el olor de asfalto quemado por las mañanas.


HJS

¿DE QUÉ TE ACUERDAS?


Respira infamias la Ciudad. De noche el mes frío sostiene sus latidos en una duda. El derrumbe detrás de ellos, los edificios colapsados, postes cuarteados, pedazos de concreto en el suelo, cintas amarillas acordonando las calles.

-Na, pero sabes qué, sabes qué es lo que quiere we, na, lo que ahora pretende we, es, na mames, o sea cómo ya se dio cuenta del pedo, ahora ya me esconde cosas we, ya no me lo dice todo…
-Tssss… feo, pero pues, relax mano, relax…
-Ni te creas…

Taquicardias en las nubes abotagadas de dudas. Gris en la Ciudad, en el Viaducto. Su caminata era acompañada por el ruido de una escoba arrastrándose en el asfalto, el motor del camión de basura, martillazos desperdigados y repentinos. La Ciudad intentaba respirar tranquila.

– … Bueno… ta gacho… …. … ¿Hasta cuándo crees que se vayan los milicos?…
-No sé mano… la verdad no sé…
-¿De qué te acuerdas…?


HJS

ComunidadAudiovisual