¿DE QUÉ TE ACUERDAS?


Respira infamias la Ciudad. De noche el mes frío sostiene sus latidos en una duda. El derrumbe detrás de ellos, los edificios colapsados, postes cuarteados, pedazos de concreto en el suelo, cintas amarillas acordonando las calles.

-Na, pero sabes qué, sabes qué es lo que quiere we, na, lo que ahora pretende we, es, na mames, o sea cómo ya se dio cuenta del pedo, ahora ya me esconde cosas we, ya no me lo dice todo…
-Tssss… feo, pero pues, relax mano, relax…
-Ni te creas…

Taquicardias en las nubes abotagadas de dudas. Gris en la Ciudad, en el Viaducto. Su caminata era acompañada por el ruido de una escoba arrastrándose en el asfalto, el motor del camión de basura, martillazos desperdigados y repentinos. La Ciudad intentaba respirar tranquila.

– … Bueno… ta gacho… …. … ¿Hasta cuándo crees que se vayan los milicos?…
-No sé mano… la verdad no sé…
-¿De qué te acuerdas…?


HJS

RADIO TEXTUAL | TERRIBLE

Me desespera su manera de hablar, quiero aventarme a su cuello y morderlo hasta hacerle callar, además, lo que dice ya lo sé, lo publicó en su feisbuk. Está sonando una canción en mi mente, la he bailado en las noches de obscuras torpezas.

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Suena su teléfono móvil. Se arrincona en una pared del lugar y escribe…

-Qué haces???? o.O  10:19
-…Nada… tirado en el olvido… en el mitin 10:19
-#aburrido no me extrañas ni tantito :……[ 10:19
-…ni tantito… 10:20
-Eres terrible… 10:20
-Tú más… 10:20

Guarda el celular. Se dirige hacia el tumulto de gente, empuja a un señor de calva brillante, a una mujer de lonjas exquisitas, a un hombre con aromas de madera echada a perder, a dos mujeres de minifalda entallada, llega hasta el estrado, mira a los ojos al hombre de abotagada farsa en la sonrisa, sin pensarlo dos veces le tira un puñetazo en la cara que alcanza a rasgar la piel, crea una herida cerca del labio y hiere las encías, mientras el golpe se asienta en el rostro y la sangre mancha camisas blancas, el hombre de cabello grasiento, piel reseca, le reza en la cara al golpeado: pinche político corrupto.


HJS

 

MENSAJE


El hombre de mugrosas canas mastica varias palabras poco entendibles. Amanece en la Ciudad. El hombre de barba cana y también mugrosa mira la pantalla que avisa en cuánto tiempo llegará el siguiente metrobús, con sus manos obscuras sostiene un par de bolsas negras para la basura, de las grandes. El hombre sigue masticando palabras. En avenida Insurgentes el sol se esconde detrás de los edificios. Adentro del andén las personas se sorprenden al mirar al hombre sentado en la banca de metal resguardado por sus bolsas, ahí, balbuceando, entreteniendo el instante, despidiendo un fuerte olor a humedad, a noches de calle, a penetrante orín.

Otro hombre vestido de traje obscuro, corbata azul y camisa blanca, desliza el dedo índice sobre su celular mientras espera al transporte rojo. Un hombre más abre el periódico y lee la nota de un asesinato en el entronque de unas tenebrosas calles en una colonia en donde aún no se ha pavimentado. El metrobús tardará en llegar a la estación. Las personas en el andén esperarán sin saber la razón exacta de la tardanza. Una mujer de tacones altos, minifalda, actitud maniaca en los ojos, revisa su teléfono móvil, checa las actualizaciones de una red virtual, mira varias fotos, lee un mensaje que le llegó en la madrugada y no quiso leer, era un número desconocido y decía algo como esto:

No te preocupes. Nadie lo sabrá. El minotauro está cerca, no te apures, te vas a enterar cuando sientas su respiración, cerquita, en la noche….3:47a.m.??

Terminó de leer el mensaje, su gesto tomó otras intenciones, arrugó el ceño, elevó sus bellas narinas, su imaginación se descontroló, percibió un olor agrio cerca de su ser, buscó a su alrededor, el hombre de mugrosas canas le miraba, la mujer intentó quitar su vista del hombre, no pudo, no pudo durante cinco segundos; el hombre sonreía, sonreía y ella sintió un temblor cerca del cuello, arriba de la espalda. El hombre abrió la boca, tremenda, los ojos se le hicieron gigantes y así, pasmado, en ese gesto petrificado, permaneció por unos segundos más, después, emitió un gritó horrible, se levantó de la banca de metal con las bolsas negras en sus manos, dio media vuelta y brincó hacia el asfalto, se fue gritando, mucho, dando pasos grandes, fuertes, de atrabancado animal.

Las personas aún se recuperaban del susto provocado por el grito. La mujer que había leído el mensaje se mordió un labio, cerró un párpado y se lo frotó con el puño derecho, guardó el celular dentro de su saco beige, esperó el metrobús… llegó, se abrieron las puertas, ella estiró la pierna izquierda para entrar al camión, entró, las puertas se cerraron y ella pensó en una antigua criatura al ritmo del acelerar alocado de la máquina de tonos rojizos.


HJS

 

RADIO TEXTUAL | ¿LOS HAS VISTO?


¡No, no, na!, ganan tanto dinero que no saben en qué gastarlo, lo desperdician… / Sí, seguro…/ Si nos importara, sabríamos que están hablando de jugadores de fútbol de alguna liga europea.

-Todavía vives en|
-Sí, todavía…
-¿Hasta dónde vas?
-Pues voy a San Lorenzo y de ahí tomo una combi…
-¿Sigues en el mismo puesto?…Ya llevas un ratote…
-Se… sigo…

Creen que nadie los observa. El metro es la perfecta salchicha rellena de depresiones, sudores, candores, perversiones, carne, huesos, perfumes dulces, agríos hasta el dolor del seso. Creen que nadie les observa pero a cada uno le miran, le están observando, ¿los has visto?, ¿los has visto?, en los reflejos, en algunas sombras… creen que nadie los está viendo, pero ahí están, atrás, en su espalda, pero ellos no los ven, no los ven, ¿los has visto?…

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OBSCURA ERA


La morena barre la banqueta y sonríe, es la una veinticuatro de la tarde en la Ciudad.

¡Huevos! ¡Cómprate tu metrobus¡
-Bah… ¿No te molestaría estorbar menos, idiota?

Chillan las sirenas eléctricas, las paredes se embadurnan de luces azules y rojas, la intermitencia en los faros de las patrullas es capaz de hipnotizar, pero también es una luz molesta, muy molesta.

-Algo pasó…
-Es normal, sí, seguro algo pasó, qué hacer…
-… Cómo qué hacer, no sé, gritar, subirle a la música, bailar,  que no nos venza esa actitud de ñañaña, es normal, ¿cómo normal?, ¿cómo así?, ya de siempre pasarán y pasarán esos tipos presumiendo sus lucesitas… ¿cómo normal?
-… ¡Újule mano! Cómo te pones, rilax dont doit, no te espeses amigou, llévala tranqui, tas viendo que te estoy platicando cómo se pusieron en el metrobus y tú todo acá…
-… Naaa mano, es que te pones muy con tu normal y la verdad eso si me saca de onda, pero pues qué te digo, así la cosa, así ésta nuestra era obscura…

Las calles tenían el perfume de la decandencia humana, la noche se miraba atractiva en esos tintes de comic post apocalíptico, una mujer de falsa cabellera rubia meneaba sus líneas corporales al ritmo de la canción que tarareaba. Aquellos dos masticaban el último bocado del tamal de rajas, rerservaban un trago de atole de guayaba para la valiente caminata hasta la entrada del metro.


HJS

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