TÚ.

tsf-tu

De: Omar Luengo/ Mandril.

A Norma Verónica

Durante mucho tiempo he sentido estar navegando erráticamente en la inmensidad oceánica.  Mi barco, golpeado por la tempestad, está pintado y hecho de arte. Del arte que lleva por dentro. Esto lo mantiene a flote.

He buscado tierra firme. Muchas veces con una oxidada brújula. Es por eso, que mi peor error ha sido desconfiar de mi intuición. Por momentos, mis pasiones han nublado mi cielo estrellado. En ocasiones, es demasiado tarde para un cielo despejado, pues perdidos estamos.

La alborada se acerca y mis pestañas no han podido acariciarse aún. Tantas cosas pasando por mi mente, me abruman. Miro alrededor y me siento solo. En medio del huracán, tranquilo deseo estar. El aire azota la aurora. Yo sólo observo.

La jornada es difícil hoy. El agua se agita y la vida marina no reacciona ante la marea. El vigía cuida, pero, ¿Quién cuida de él? El día no termina y las olas nunca paran. El atardecer incendia el manto celeste. Yo te diviso al horizonte y apunto el catalejo hacia ti, para verte.

Te veo. Miro en tus ojos y busco en ellos la humedad con la que calmas la sed de los míos. Rodeo tu playa con mis brazos, intentando memorizar tus rincones, pues temo olvidarlos. Doy un profundo respiro y sigo el rastro perfumado de ti. Contengo la respiración por segundos. Tu aroma llena mis pulmones de oxígeno grave y limpia los restos del aire veterano dentro de mí. Me refresca y renueva.

Exhalo… Exhalo y el humo interior sale por mi nariz. Un efecto narcótico prorrumpe. Me llenas de paz. Inhalo de tu fragancia e inyectas vitalidad en mí. Mis piernas dejan de temblar y toman su firmeza habitual. Bebo un poco más de ti, del agua dulce de tus ojos. Tomo tu mano y siento encallar mi naufragio. Aprietas mi mano y anclas mis sentimientos a ti.

Cuando pregunto por tu día, tú respondes y salvas el mío. Cuando tú preguntas, yo, mudo contesto, ¡Cuánto te quiero!

Hoy, es mañana. Elevo mis velas y la angustia por las nuevas condiciones climáticas abordan. Comienzo a navegar y espero. Desespero deseando encontrar una vez más tu ribera. Vuelvo a esperar, contemplo el paisaje marítimo y entre ilusiones comprendo que mi perdido galeón, siempre encuentra el camino a ti. Porque  eres mi tierra firme. Por eso, Tú.

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