¿A DÓNDE VA EL PAÍS? 2

El demagogo_Orozco

El Demagogo | José Clemente Orozco | 1939

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lucha
(Del lat. lucta).
1. f. Pelea en que dos personas se abrazan con el intento de derribar una a otra.
2. f. Lid, combate, contienda, disputa. U. t. en sent. fig.
3. f. Oposición, rivalidad u hostilidad entre contrarios que tratan de imponerse el uno al otro.
4. f. Esfuerzo que se hace para resistir a una fuerza hostil o a una tentación, para subsistir o para alcanzar algún objetivo.
(fuente: rae)
 

El cuarto apartado hace referencia justo al uso que se le da al vocablo “lucha” en las movilizaciones sociales, es decir, se está en lucha para resistir las fuerzas hostiles de los poderes fácticos, esos poderes que por un lado secuestran, asesinan y extorsionan gente como lo hacen los grupos organizados del crimen, y por otro lado encontramos los que no con armas pero sí con mucho capital empobrecen, desinforman, engañan, esclavizan y ahorcan a la mayoría. Entre estas dos clases de poderes fácticos, México está secuestrado, amarrado, amordazado y muy dolido, esa es la causa de que se esté en lucha, que la CNTE se quede en plantón bajo las grandes lluvias que cayeron en la capital del país, que el EZLN no deponga las armas y haga todo lo que está en sus manos para defender lo que han alcanzado, que miles de personas hayan salido a la carretera a protestar por la expropiación de los terrenos de Atenco, que los trabajadores de Luz y Fuerza exijan su chamba de vuelta, que los jóvenes salgamos a la calle a repudiar a Televisa y toda una clase política que no le dio respuestas a nuestros padres y ahora no nos las quieren dar a nosotros, igualmente lo vemos con los grupos de autodefensa en Michoacán. El pueblo resiste, lucha y lo hace de manera leal, humilde, arrecha, sin embargo el mal gobierno, tal y como en los tiempos del dictador, sigue respondiendo con cañones, con represión, con presos políticos, con criminalización  de la protesta social en los medios masivos.

Pero lo triste es que no es todo el pueblo el que está en lucha, estos poderes fácticos con sus hombres, bien armados o vestidos y peinados, hacen lo posible para poner al pueblo en contra del pueblo, lo logran porque controlan el mensaje masivo, porque son los dueños del balón, porque de sus grandes cuentas bancarias sale nuestro mísero salario, porque son patrones del hombre de la silla, porque tienen armas, entonces nos asustan, nos vejan, nos violan, nos mutilan y nos matan. Es así que hay pueblo que prefiere coger el fusil, y no pa’ hacer la revolufia, más bien para ver qué sale, cuánto pero que sea mucho y rápido, se desploman los valores, porque si no coge el fúsil entonces se uniforma y le pone cuota a la ley, también hay los que no se uniforman, pero de alguna forma también sacan la charola. Entonces el pueblo comienza a envenenar al pueblo, a sacar la frustración con su igual, sobre todo a no mirar al otro, y es algo fundamental; cuando tú miras al otro, te ves a ti mismo, te reconoces como otro ser muy igual aunque en esencia puedas ser muy diferente, el otro también se preocupa, ríe, llora, tiene padres, tiene hijos, tiene amigos, tiene una casa, tiene una pareja; te reconoces y al hacerlo evitas a toda costa hacerle daño, lo entiendes e incluso sientes empatía. Esos poderes facticos que tienen a México en esta crisis de valores e identidad, se han encargado de soltar todo ese veneno entre el pueblo, poniéndolo en guerra, una guerra que esos bien vestidos y peinados no libran, porque ese capital desorbitado que concentran y esa fuerza potentada con armas los mantienen inmunes, como en otro espectro, mientras todos los efectos de su veneno suceden a ras de tierra, en el espacio común, donde nos movemos, donde el pueblo se mueve o se queda inmóvil frente a las injusticas, en donde el pueblo resiste y lucha, en donde el pueblo descalifica al otro por luchar, porque ya no sabe mirarlo y en consecuencia no se reconoce y mucho menos convalida la legítima preocupación del otro.

Son los valores los más perjudicados en este sistema de acumulación desorbitada de capital, en este sistema en el que todo tiene un precio, en el que todo se consume y por ende se debe de pagar, en el que nada nos pertenece porque sólo pertenece a unos cuantos, un sistema en donde ponerte un pedazo bien confeccionado de tela te hace más que el otro, en el que la apariencia sí engaña y convierte a malhechores en presidentes, a prepotentes en personas bien, a genocidas en premio nobel de la paz…

Continuará…

Por Teco

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