03/01/2021

THE SPACE FARM

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DISTRITAL| LA ASUNCIÓN DE JOSÉ

Captura de pantalla 2016-01-18 a la(s) 17.16.57

…y ya sabemos que la angustia del vivir y la inquietud del más allá, que se hermanan para construir el mal del siglo, se manifestaron en el modernismo de manera constante. (p.157) | MAX HENRÍQUEZ UREÑA

Somos el pretexto en la conversación de alguien más. Por primera vez en todo el mundo se estrena La Asunción de José, México, 2016, Dir. Juan Rocha, la muerte, la nostalgia ante la pérdida, la asunción de la sinrazón a una mente creadora, con el chubasco y los truenos arriba de la cabeza, perecer en una película acudiendo a la poesía escrita: creación humana, acaso primera, invención de lo irrepetible, la poesía de José Asunción Silva.

Sonidos de la pluma arrastrándose por la hoja cortada a mano. El mar, estruendos, la imagen se mueven en blanco y negro, destellos recuerdan el cine como espasmo del cerebro, retención instantánea, alguna máquina repitiendo imágenes, el poeta sentado, el escritor y sus tormentos, sus premoniciones ante la muerte, sugeriría Juan Rocha. El camarógrafo desenfoca agresivo, no hay posibilidad al entendimiento, la emoción surge ahí, frente a la pantalla; al director nacido en Colombia no le gusta hablar de metáfora, prefiere pensar que la imagen es en sí; las luces se agolpan en la cabeza, se acumulan para instalarme en la tensión neuronal, en el desencuentro mental que atraviesa el personaje, el José cubierto por una manta, por su mar personal. El sonido está en la mente: recuerdos aparecen intempestivos, contemplaciones, miradas de un futuro, condenas individuales.

La palabra es leída, escrita en la pantalla, palabreada por los personajes, los seres representando esta historia en donde el silencio es completado por la hierba tronando en el hocico de un caballo. El texto presenta breves episodios, afianza el temple de la secuencia de eventos, la poesía de J.A.S. es susurrada por una voz femenina, por varias voces, por el silencio. Son los últimos delirios de un escritor vivo, pues aún en la muerte estos delirios acompañarán su andar constante entre dimensiones. En los momentos previos a la muerte mantiene un diálogo con Inés, quien le ayuda en sus momentos de re escritura. La charla alarga los silencios, se interrumpe con los pensamientos de José, sonidos abrumadores, exagerando la cordura, llevándola por caminos en penumbra. El escritor sufrió una pérdida, la mente se conmueve hasta perderse, escribir, crear le aviva los recuerdos, la últimas imágenes en donde habrá de encontrarse. El pensamiento de José se arroja a la pantalla de manera feroz, lumínica, la fotografía de Marta Hernaiz y Jorge Bolado asumen la dimensión de ensueño, de evocación constante. Imágenes parecidas a los recuerdos. Paisajes externos, naturales y paisajes internos, sensaciones detrás de las escenas, de las charlas, los momentos en donde se concentra la cámara, el aspirar el humo de un cigarrillo, las recomendaciones para fumarlo, el arriesgado mecerse en una silla de cuatro patas.

Presencio diversos ángulos de un diálogo, un intercambio predispuesto al delirio de la muerte; quizá un enfrentamiento entre seres dispuestos a su innegable designio. Inés y José pierden sus miradas, imágenes de una naturaleza en espera les invade la memoria. Momentos de quietud de San Sebastián del Oeste, Jalisco, que deja de ser el lugar y se convierte en materia para la evocación, para la pérdida de la atención. Existen también instantes en donde el escritor es atormentado por las exigencias de su labor, un auto cuestionamiento para el creador, Juan Rocha provoca al salirse del relato de José y acudir vía sus vuelcos mentales a otras labores como la del cineasta que realiza la película que estamos mirando, la claqueta tienes escritos los datos, la auto reflexión ubica lo expresado en diversas dimensiones, la mente extraviada del escritor viaja por diversos tiempos, acude a instantes de auto referencia, el cine se mira a sí mismo, ¿se cuestiona? No lo sé, sospecho más una labor de observación, tal vez un cuestionamiento, ¿qué mira el cine? ¿qué atormentados fantasmas retrata?, ¿qué buscan los rostros frescos trepados en la tramoya? Juan Rocha nos hace atisbar los dolores de un creador, de una persona señalada con la palabra artista, Rocha ha escrito cinco novelas, algunas piezas de teatro, la preocupación de una imagen del artista aparece en el relato para volver al poeta.

Juan Rocha después de la proyección
Juan Rocha después de la proyección

La tinta es sangre del poeta. Sin remedio el escritor agiganta su coraje, hace reventar el corazón. Desaparece y atraviesa espacios fantásticos, fuera de la humanidad pero muy parecida a ella. Un caminar metafísico en donde José encuentra sus culpas sin posibilidad de arrepentirse, se le dan bofetadas por su acto rebelde, por su afrenta, por la ruptura del proceso, por adelantarse. Se suena mejor con el alma rota, le recitan en la cara, las palabras revientan en su pecho, que ya no lo es, no existe, no es más humano, es él roto, más roto, entrando en la obscuridad, en lo poco conocido.

La asunción de José presenta los pensamientos de un poeta, extrae la calma de días previos a una muerte, expone otras dimensiones, captan con fotografía nítida y de ritmo calmo los andares de una mente en conflicto. El pasaje contado en la película se acerca a los momentos posteriores a un naufragio en 1985, en donde el poeta perdería su obra más reciente, el relato nos ubica años después, cuando el autor nacido en Bogotá en 1865, reescribía varios de sus textos. Un poeta que experimentó dificultades económicas, buscó salir de sus problemas, salvar el hogar. Un escritor en desacuerdo con más de un capricho de la humanidad, “Pero, ante todo, José Asunción Silva es el más alto representante del pesimismo contemporáneo en la poesía de habla española (…). Es Silva, el poeta suicida, quien incorpora definitivamente al modernismo la expresión genuina de las violentas torturas e inquietudes del espíritu contemporáneo, que nadie acertó a revelar con mayor elevación y sentimiento.” (1954, p. 157), escribiría Max Henríquez Ureña en la primera edición de Breve Historia del Modernismo. El director, también profesor en la escuela de cine CENTRO, Imagen y diseño, Juan Rocha convoca a la imagen en movimiento para atraer el fantasma de un autor, de una mente devorada por diversas ninfas caníbales.

Por hoy los pretextos.


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La asunción de José | 75min. | 2015 | Guión y dirección: Juan Rocha | Fotografía: Marta Hernaiz y Jorge Bolado | Edición: Francisco Borrajo y Juan Rocha | Sonido: Daniel Loustaunau y Guillermo Gaitán | Productor: Jorge Bolado y Marta Hernaiz | Reparto: Víctor Siañez, Fara Cárdenas Anastasio, Inés Quesada Pesqueira.