FICUNAM 2016 | MINOTAURO

A026_C003_0101JV


Es algo que no somos, pero no dejamos de imaginar, de pretender alcanzar. Minotauro, Dir. Nicolás Pereda, 2016, México.

Es algo que puede dar sentido a nuestras vidas de tan atroz, tan fantástico, son nuestros concepciones del mundo depositadas en una imagen, una figura. Desde la secuencia inicial se nos avisan las intenciones de la película del director mexicano que se reúne de nuevo con el colectivo de teatro Lagartijas tiradas al sol. La cámara observará la vida de tres personas enclaustradas en un departamento en donde las palabras procuran tener el suficiente eco para arrullar los pensamientos. Hay también otros personajes, aquellos que parecen estar fuera de cuadro, que dan mimos y mantienen vivaz el espíritu de los habitantes de ese espacio de iluminaciones geométricas: cuadrados, triángulos rebanando una porción del sitio, alumbrando elementos de la puesta en escena relevantes para la historia.

En los primeros diálogos Gabino enfundando en un pijama, casi su segunda piel, recrimina por teléfono a otra persona acerca de una enfermedad que dice tener y en realidad no tiene. La vida cotidiana de este personaje transcurre un par de minutos, come algo, lee un poco y queda atrapado en un sueño que esconde cierta fatalidad, una bruma extraña se apodera de los pensamientos del personaje, los libros, las figurillas, el póster en la puerta le observan.

Los dos hombres y la mujer parecen estar atrapados en su cotidiano, la somnolencia les alcanza al terminar el párrafo de un texto, después de aspirar un poco de humo del tabaco, están atrapados entre los ruidos de su día a día, el mundo fuera del departamento sigue su curso y en la habitación la luz quiere mostrarnos el lado ensoñador de estas vidas. Mas, la luz será también su alimento, su energía momentánea, porque después de abrir los párpados el sueño se apoderará de su ser, les arrebatará sus movimientos humanos y los dejará postrados en posiciones oníricas. Perada confesó inspirarse en las personas que duermen en el transporte colectivo, en esos pequeños instantes en donde el cuerpo comienza a dejarse ir hasta estar a la orden del letargo.

minotauro

En cada plano Minotauro nos presenta momentos de una irrelevancia aparente, sin embargo, detrás de cada decisión, de cada movimiento está un interés, una búsqueda por parte del cineasta y sus colegas, se ha decidido presentar la mortuoria situación del hastío, de la desfachatada belleza del aburrimiento, los personajes parecen sentirse atrapados dentro de sus cuerpos, dentro de sus decadencias y sus breves palabras. Transcurren esas vidas en las secuencias cinematográficas y retumba el presente al sentirse citado, al encontrar en Minotauro un reflejo oblicuo que nos sumerge en dimensiones más allá de ese departamento acariciado por la luz solar; la historia es autoreferencia y también crítica de un momento; el director, después de la proyección nos cuenta un poco de dónde surge la historia: le ocupa la comodidad del gremio artístico, su manera de vivir tan ajena a un mundo, a un presente, a una realidad construida más allá de las paredes de un departamento, le ocupaba también hacer mención de ese otro mundo, ese que sale a la calle y trabaja, se gana el sueldo, Pereda se siente incomodado por su entorno y decide plantear una pesadilla, una ausencia de sentido ante la vida, un reiterado sopor provocado acaso por el exceso de tiempo libre.

Se deleita el aburrimiento en el apartamento, deja que la luz se escurra por sus pieles mientras una mujer da de beber a las plantas, los cuerpos no dejan de serlo aún dormidos, se mantienen figura, pose, muerte momentánea, el esqueleto queda rígido y los sueños se apoderan de él. Nicolás Pereda ha decido incluir diversos elementos que denuncian comportamientos de nuestro presente, la plática tensa con un dealer (acaso exista una relación entre el ensueño provocado y el efecto aletargante de los psicotrópicos); el momentáneo olvido de alguna persona conocida, el distanciamiento de los personajes a partir del silencio. N. Pereda, los encuadres y los actores y actrices nos dan el tiempo suficiente para husmear en el plano, para entramar los elementos y darles un significado.

Cuando la luz comienza a faltar entramos en la segunda parte de la película, nos movemos de espacios, estamos en otros lugares, los cuerpos ahora están hartos de sí, de serlo y de serlo así, tan dormitantes, tan pasivos, la penumbra asfixia, provoca temores en los seres que ahora extrañan la luz, los dos hombres y la mujer necesitan a cada segundo de los otros, aquellos que les lavan los dientes, les devuelven a su obligado sueño. ¿Se han convertido en su propio Minotauro? ¿Se estarán devorando a ellos mismos, odiándose hasta el hartazgo? ¿Estarán deseando acabar con su forma humana, con su respiración terrenal? ¿O están perdidos en un laberinto en donde la luz se acaba de a poco así como sus ganas de salir al exterior y mostrarse plenos, errantes, equivocados?

aufm02_zoom

De Nicolás Pereda hemos visionado Juntos (2009), ¿Dónde están sus historias? (2007), Perpetuum Mobile (2009), Los mejores temas (2012), Matar extraños (2013) entre otras películas, historias acaso mínimas contadas desde la reflexión cinematográfica, la propuesta de un cine con ganas de ser visto, de corromper las formas y acercarse mucho a temas cotidianos y contemporáneos; con Minotauro el director mexicano se acerca a un relato fantástico sin perder de vista algunas anomalías del presente. En varias de sus películas el realizador nacido en la Ciudad de México propone el desarrollo de sus historias en diversos espacios, puede ser un poblado en las lejanías de la urbe o en un departamento asfixiante apabullado por los ruidos de la calle, en Minotauro se inclina por los espacios citadinos, las soledades y los ensueños, las posibilidades surreales surgidas de las sombras provocadas por el impacto de la luz solar sobre el marco de una ventana, la angustia creada por una grieta en la pared; también, por supuesto, la angustia de esa falta de luz, del eco de las voces rebotando en los muros de un cuarto. A Pereda y el reparto de Minotauro parece preocuparles su presente, nuestros olvidos, nuestras quejas necias, las insatisfacciones en donde nos atrapamos y nos enredamos para tener un pretexto y ser inmovilidad.

Minotauro nos hace perdernos entre las sombras, nos revive y nos invita un poco de nuestro hastío, de nuestra pesadumbre citadina, nuestro dolor trivial. Una película para verse y quizá sentirse nombrado, enunciado. Peligrosos son los instantes en donde nos vemos así, insensatos, indoloros ante el presente, encerrados en nuestras astucias.

Enfermos de su ingravidez, la luz expone sus cuerpos cansados de tanto descansar.

Por hoy los pretextos.


MINOTAURO
Dirección, Guión y Edición
Nicolás Pereda
Producción y Distribución
Interior XIII
Fotografía
María Secco
Sonido
José Miguel Enríquez
Reparto
Gabino Rodríguez, Luisa Pardo, Francisco Barreiro, Elizabeth Tinoco, Teresa Sánchez

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.