FICUNAM 2016 | EPITAFIO

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Se escuchan los tranquilos pasos sobre la hierba, la naturaleza espera inmensa. Epitafio. Yulene Olaizola, Rubén Imaz, México, 2016.

Llegan los conquistadores. Tratan de comunicarse con los nativos. Un relato histórico se contará, uno de importancia mayúscula, de resultados terribles, colonizadores. Tres exploradores escalarán el volcán Popocatépetl, afianzados a sus esperanzas,  sus posibilidades de perderse, de extraviar el entendimiento; tres personajes respirando el pesado aire de la trascendencia; una escalada de inicios de la nueva civilización, aquella que quiso destruir varias deidades a su paso. La cámara se acercará a sus personajes, escucharemos sus dolores, sus anhelos, sus tiranas fantasías.

Yulene Olaizola y Rubén Imaz, cineastas mexicanos, se unen para codirigir esta historia; trabajan juntos de manera recurrente, de pronto alguien en el guión, en la cinefotografía, en la producción; en sus colaboraciones suelen acercarse a las historias desde una perspectiva que podría subrayar el instante y el azar en la puesta en escena, en el momento de la interpretación, los movimientos de cámara pretender seguir las acciones de manera fluida, permanecer para observar el momento. Y. Olaizola propuso como opera prima su documental Intimidades entre Shakespeare y Víctor Hugo (2008); Imaz por su parte presentó Familia Tortuga (2006), distintos estilos de acercarse al cine, a la construcción de la trama, mas una cercanía temática, la Ciudad, sus escondrijos sentimentales, sus pequeñas historias en donde la humanidad se rebela ante ella misma, ante su manera de habitar el concreto, de atravesar las calles; además procuraron una dedicatoria a la megalópolis en el videoclip para San Pascualito Rey: Si te vas, en donde un hombre se desarma y revuelca en las calles del Centro Histórico. Después los directores se apartaron de la Ciudad, contaron historias del desencuentro, del re encuentro personal, Cefalópodo (2010) dirigida por Imaz; Paraísos Artificiales (2011) de Yulene Olaizola, que también presentó Fogo (2012) en una versión previa de Ficunam; en Fogo se pueden observar encuadres evocadores, una fría naturaleza en contraste o complemento de una arquitectura inclinada, expresiva en sus casi escombros… un poco de esa mirada, esa forma de construir el encuadre y dotarle expresividad se puede encontrar en Epitafio. Recordamos a San Pascualito y también se hace presente en la película, la música fue concebida por Pascual Reyes y Alex Otaola, integrantes de la banda, adelante insistiremos en la producción sonora.

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Un encuentro inusitado con lo no humano, con las energías contenidas del planeta tierra, atestiguaremos las dolencias de los expedicionarios, los planos les mostrarán mínimos ante el volcán, la grandeza les hará sentirse invadidos de confusión. La fotografía no puede evadir la naturaleza, no quiere, la hace dialogar con los posibles sentimientos de los personajes. La producción de la película se realizó de manera austera en cuanto a equipo y recursos económicos. El Pico de Orizaba y el volcán Popocatépetl fueron los lugares en donde se produjo; las mismas condiciones de producción contagian el tono de la película, se perciben los riesgos, las altas temperaturas, el caminar abruma, la nieve detiene el andar, las respiraciones de los hombres intentan no agotarse, no dejarse vencer por una gélida neblina.

La subida nos comparte también las visiones de los personajes, las súbitas y desesperadas imágenes del ensueño provocadas por el ambiente. Los planos del volcán, sus relieves, nubes girando de manera sublime entre las rocas, provocan un estado de ánimo distinto, observamos a la naturaleza, un instante preciado de su curso, de su andar en los vientos, y también se perciben sus intenciones dramáticas, su juego en la historia, los paisajes se convierten en la fuerza extraña de la tierra, en la materia de esto que habitamos, este planeta, en esta galaxia. De la música se resalta su precisión, su manera de interrumpir la escena y llevarla hacia otros estados de ánimo, los sonidos se suman a la grandeza, al misticismo de la historia, el encuentro con lo otro, lo desconocido; se cruzan varios umbrales, se atraviesan estados mentales irracionales, se pisa un suelo no explorado, temido por los nativos, se llega a los territorios del peligro, de la soledad humana, del querer encontrar un sentido a la vida mediante la trascendencia.

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La expedición busca azufre, es encabezada por Diego de Ordaz, los hombres acatan órdenes de Hernán Cortez. Los realizadores de Epitafio realizaron sus búsquedas en diversos textos históricos, cartas de relación, crónicas, además del manuscrito de Bernal Díaz del Castillo: Historia Verdadera de la conquista de la Nueva España, motivo esencial al concebir la historia. Después de la proyección en Ficunam, Roger Koza celebró a una película mexicana que inmersa en un contexto violento no utiliza o cae en la violencia, y sí, acaso la violencia más cercana es la del dolor humano frente a sí mismo, la capacidad de las mentes de no darse tregua, de seguir existiendo a pesar de las pesadillas, de los otros mundos que aquejan la mente. Evoca a otras violencias, las históricas, la sangrienta conquista. Pero sin duda se aleja de una violencia gratuita, se acerca a los conquistadores de la Historia Nacional, les cuenta seguros de su empresa, valientes, arrogantes ante los respetos y las consideraciones de los habitantes nativos, de los mexicas sorprendidos por el encuentro con el extraño. Se nos ubica en otro tiempo, las pretensiones de construcción de una civilización rondan en las motivaciones de los personajes. Una historia majestuosa, de paisajes enormes, de abismos humanos inmensos, una anécdota de la Historia, de los mitos que construyen un país, dan sentido a ciertas dificultades, a problemas identitarios, mareos de la mente.

Los tres hombres interpretan las dolencias de sus personajes, cargan cansancios, pero se compensan al saberse orgullosos, terribles y capaces de dejar en rescoldos a una civilización. Los realizadores enfatizan en la idea de poder concebir su película como una metáfora de la Conquista, un proceso contado desde muchas voces, muchas cercanas al conquistador, otras resistiendo a una ola tremenda de occidentalismo. Epitafio nos recuerda siglos pasados, reconstruye memorias para conmovernos, recordar un momento cruento de la Historia Nacional, una etapa avasalladora.

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Enervado de ego, hundido en los humos de la perdición, conversando con los humores de la natura, con sus vahos, el hombre recita su designio, el coraje se apodera de su voz y declara su intención humana.

Por hoy los Pretextos.


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