SPACELIST | MORRAS


El metro asesinaba vientos alucinantes con su velocidad. Se detuvo y en la estación ya lo esperaban personas de ansiosa mirada. Se abrieron las puertas, sonó el timbre, cinco segundos y el convoy avanzaría con las compuertas cerradas, ella entró dos segundos antes del momento límite. Sus gafas obscuras eran necesarias para su desvelo. Buscó un asiento. Tuvo que esperar. Una mujer se levantó para descender en la siguiente estación. Se sentó. Descansó su carne. Buscó algo en su bolso. Acomodó la cosmetiquera en sus piernas, extrajo un espejo circular, se miró, con  la mano derecha se quitó las gafas, las guardó. De la bolsa pequeña sacó los instrumentos necesarios para maquillarse. Así, sin polvos ni labiales, era bella. Él la vio cuando ella se quitó los lentes. Los separaba el vagón destinado a las mujeres. Él insistió con la mirada, ella siguió en su tarea, se untó una base de maquillaje líquido que aclaró el tono de su piel; él miró la transformación, no pudo evitarlo y le gritó, ¡ey, ey! Ella no hizo caso al primer grito, el segundo le hizo voltear, entonces él siguió: ¡prende tu bluetooth, ella dijo que no con la cabeza, él dijo que sí con las palabras, ella no entendía, se sonrieron, él dijo que sí con la cabeza. Ella sacó su teléfono móvil del bolso, encendió el bluetooth, miró al hombre que sonreía, ella acomodó sus cosméticos en el bolso, detuvo su labor, recibió una alerta en el celular, era una petición de conexión, le dio aceptar y se comenzó a transferir un audio. Él la miraba y sonreía. De su bolso mágico sacó unos audífonos blancos, los desenredó con astucia, los conectó al aparato y a sus oídos. El audio se terminó de pasar. Ella le dio play. Sonó un reguetón sabroso, leve, rico. Ella sonrió, movía la cabeza, trataba de no mirar al sujeto. Continuó con la tarea del maquillaje. Reía. Se veía más bella. Unas líneas negras sobre sus párpados. Los pómulos resaltaban en tonos claros. Los labios rojos pedían mordiscos. La mujer terminó de maquillarse. Movía los píes. El hombre la miraba. Ella guardó sus cosas en el bolso de piel negra. El metro se detuvo. Ella se levantó, sin misericordia, miró al hombre, le dedicó una excitante sonrisa, le cerró un párpado y desapareció de la vida, del espacio. En el vagón sonaban unas rolas del aguántese no llore…


  1. Hostil | Jessy Bulbo
  2. Lovefool | No Vacation
  3. Mycose | La Femme
  4. Cult of Personality | Varsity
  5. Husbands | Savages

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