ENREDO


Me despierto y el dolor de cabeza ha desaparecido, una luz de inspiradores tonos amarillos conversa con varias aves de negro plumaje, la Ciudad trata de no ser tan tremenda; los vecinos vuelven a los ruidos, al azote de muebles, sus voces rebotan en los vidrios de las ventanas, me llegan sus sonidos incomprensibles, su humanidad, su tedio, sus ganas de pisar pesado, fuerte. En la calle la camioneta y la voz de la niña, el camión del gas. 

Una pausa y el entorno cambia, una mordida de la muerte me despierta, una potencia extraña, la cabeza me retumba, me da vueltas de manera torpe.

Escribe la mitad de un cuerpo, escribe el lado no entorpecido del ser, el lado no tumefacto, el aullido de la vida. Escribe ése lado.

Hipólito Juárez Saavedra

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