OTRA DIMENSIÓN


Consuelo anota en su libreta cuántos yakults ha vendido, el lápiz intenta dejarse legible en la hoja de raya.

El señor de chamarra negra y hombros caídos carga los huesos de chamorro de puerco en una bolsa verde de plástico.

Ambas personas se van a encontrar pero no se mirarán, sin embargo sentirán el mismo pellizquito en la espalda, la Ciudad seguirá en sus fríos, en sus casquivanas pretensiones de hacer del ambiente una escenografía del hartazgo, del terror. Ambas personas se van a ignorar en este mundo, en esta dimesión. Pero en otra, en otro espacio, en otra atmósfera, en otra manera de inventar el tiempo, se van a mirar el uno al otro y se harán varias preguntas, tendrán temor de contestarse, tendrán temor del olvido. En ese otro modo de existir el calor arañará la piel, provocará ardor en las pupilas.

Consuelo jala el carrito cada vez más liviano. El Señor de chamarra negra pensará en su perra buscando por las mañanas un rayo ínfimo de sol. La Ciudad tendrá ganas de estornudar apenas le llegue el olor de asfalto quemado por las mañanas.


HJS

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