JUEGUITO

Estás mintiendo / ¿Cómo sabes? / Lo sé / No estoy mintiendo / ¿Cómo sé? / Tienes que saberlo /… No lo sé… ¿y qué importa si miento? / ¿Cómo qué importa?… no manches, cómo qué importa ( se ríe, pero no quiere hacerlo, es más que un impulso, es un expresar algo que no sabe cómo decirlo, se ríe, pero no le provoca ninguna gracia la situación, aunque la verdad, es muy divertida) … / Pues sí, qué importa… ¿en qué cambia? / Pff… / … No estoy mintiendo… ¿En dónde estás? / En Taxqueña / ¿En qué parte? / En el metro, asco el frío… / ¿Te congelas? / Me hago momia… / ¿En qué parte del metro estás? / Abajo del reloj… / … ¿En serio ? o.0 /… Sí… / … mmm… ¿Hay otro metro Taxqueña? / No… / Yo estoy abajo del reloj… /… /…

El que miente soy yo. Esas dos personas nunca hablaron por teléfono, no se conocieron jamás, no han pisado la estación Taxqueña, es más, no han nacido. Pero lo harán. Por varias razones de este curso humanoide, nacerán, serán concebidas en distintas circunstancias. Aprenderán algunas buenas maneras de comportarse, conocerán su idioma, lo hablarán, usarán tablets y celulares para distraerse… los bytes en sus memorias se acumularán, la música les sonarán en las cabezas hasta hacerles explotar varias preguntas en sus mentes. Una noche, y aquí si no miento, en serio, una noche, se irán a dormir con el reproductor del celular encendido, elegirán, eso sí, distintas canciones -tampoco tan mágico, tan casual- sentirán esa calma, ese dejarse ir lento, tranquilito del ensueño, los párpados les arrullarán las desesperaciones y sí, entonces sí, ese par, soñarán que mantienen una conversación con alguien, utilizaban el manos libres, de eso se acordarán, también del camino por donde andaban, era obscuro, de árboles altos y fachadas de casas iluminadas por grandes faroles de pantallas ambarinas. Se acordarán del susurro de los automóviles transitando en alguna avenida, del color rojo de un reloj digital, del olor ahumado de una estación de metro… pero no se acordarán de las palabras que dijeron, se van a desesperar un poco, querrán acordarse pero no podrán. Al despertar, seguirán su rutina, ese día beberán cinco tazas de café cargado, mucho.


HJS

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