DESPIERTA


Hay como que medio dudar de la vida… Tenerle un poco de desconfianza, sembrar algunas incertidumbres, más, cuando amanece así, tan azul oscuro, tan inquietante….

Ya te lo había dicho, que aquí te iba a estar esperando…
-¿El viernes? Estuvimos aquí… (carcajadas)…
– Sí, así me dijo… que me dice, y no le sigas haciendo al chingón…

¡Plac! ¡Plac! ¡Plac! Se va a llevar, en esta ocasión, el estuche de metal, el estuche con veinte mentas, es el pastillero metálico con veinte mentas a sólo diez pesos, vale diez pesos, diez pesos cuesta…

Durante cinco minutos los dos meseros flacos dan más de veinte vueltas dentro del lugar, se cuelan entre las mesas, buscan algo, algo buscan, una colilla en un cenicero, una servilleta usada, un tarro vacío, un plato con sobras de alimentos. Aún pienso que debemos dudar de la vida, no se puede, no se debe ser tan confiado, no cuando por la madrugada te despierta un aguacero, las calles no se atreven a rumorear, los seres nocturnos duermen intranquilos, los sueños se confunden con esto que me aturde la respiración, esto, esto de la vida que de por sí, ya es bastante dudosa.


HJS

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