SACRIFICIOS | ESPERAR


Nos van a dar unos quinientos pesos, yo me tengo que esperar porque vivo lejos y no me da tiempo de llegar tan temprano, la mayoría así le haremos, nos vamos a quedar a dormir afuera de la Municipalidad, vamos a montar un refugio, Avelino llevará los trastes para preparar algo caliente, Elías prefirió traer el café porque no tenía mucho dinero para cooperar para el agua o los panes, el café que trai es bastante bueno, nos mantiene platicones, lo cosechan en su pueblo, Elías se vino a trabaja por acá porque quería aprender primeros auxilios, después le platicaron de la brigada y al final se anexó a la cuadrilla, cuando bebemos su café nos compartimos las historias que cada quien sabe, muchos conocen la de Nanahuatzin; Bibian no conocía la historia del hombre del monte, la aparición, el del machete, no nos creía cuando le dijimos que ahí donde está el café internet ahí estaba la casa, si vas en la noche se escuchan varios golpes, susurros molestos, el rechinar del metal. Ojalá Elías traiga suficiente café, yo me encargué de montar el refugio, colgar algunas lonas, poner sobre el suelo varios plásticos, conseguir la leña para la fogata.

Nos dijeron que van a venir unos muchachos, nada más tenemos que estar pendientes y esperarlos, no podemos andar tan uniformados, vamos a esperar aquí afuera hasta que vengan, por eso me traje mi esta chamarrota y el pantalón de mezclilla, se pone bueno el frío pero tenemos que esperar, a mí me caen bien unos pesos de más, así recupero lo que gasté para montar el refugio, no fue mucho porque varias cosas las tenía en la casa pero tuve que conseguir la lona, si no vamos a sufrir el frío. Espero poder dormir, la verdad sí voy a extrañar mi colchón, pero nomás es una noche, eso espero; a veces cuando el teniente cree que es prudente hacemos guardia igual aquí afuera, nomás que en esas veces si nos dejan entrar al edificio al baño, o tomar un café, esta vez no, dizque porque tenemos que darle seguridad a la plaza, al baño sí nos van a dejar pasar, más porque hay varias mujeres en la cuadrilla, pero nos dijeron que de a uno por uno. La verdad yo no le veo mucho peligro, no es que vaya a venir un comando armado, nos dijeron que son unos muchachos que vienen de la capital, la verdad no creo que nos hagan sentir inseguros, pero pues como dice Elías, hay que obedecer al bueno y hay que darle de comer a la lombriz. Elías no quería venir, me lo dijo el otro día en la fiesta, ahí en el baile, me dijo que el teniente ya se estaba pasando, que qué eran esas ideas de mandarnos a dormir a la calle, ahí en la plaza, si cada uno de nosotros tenía su casa, su estufa para tomar un café bastante caliente, no le gustaba la idea de dormir fuera de casa, a veces le entraba la melancolía y extrañaba a su esposa, los días que hacemos guardia en la plaza, Elías acostumbra llevar su guitarra, se sabe varias canciones de tríos y sones, ojalá hoy la traiga pa’ cantar algunas de las más bonitas, la verdad me gusta cómo canta el Elías, su voz te va haciendo olvidar el frío, me preocupan los alimentos, espero que los demás compañeros sí cumplan porque nada más andar tomando café y jalándole al cigarro me provoca puros ardores, ojalá sí traigan algo de comer, la Bibian nos prometió unos panes de su pueblo, no me acuerdo si ya los he probado, pero de cualquier manera pan en esas condiciones es pan, y pues luego como el teniente no nos dijo bien bien cuánto tiempo vamos a estar aquí haciendo guardia, sólo espero que nos pague lo que nos dijo porque la última vez, cuando los maestros hicieron su manifestación, se tardó varios días en pagarnos y eso que estuvimos dos días haciendo la guardia, aguantando los insultos de las personas, me acuerdo que en esa ocasión Bibian se desmayó del hambre, al teniente se le había olvidado mandarnos de comer y nosotros pasamos una tarde esperando la comida, ya en la noche mandamos a Moreno por unos guisados con Mariel y lo bueno que la mujer nos fió aquella vez porque ninguno de los de la guardia traíamos para la comida, nos confiamos, pero pues hoy parece que sí nos van a traer atole y unos tamales, al menos eso dijo el teniente que todavía no se ha ido, antes de que se vaya le vamos a decir que no se le olvide la comida.

¿Que si estamos organizados? No, cómo vamos a estarlo si nos la pasamos todo el día caminando, o aquí nomás parados en la Municipalidad esperando bajo el sol, comiendo pura saliva, pocas veces nos vemos todos juntos y cuando nos vemos en los bailes o en las fiestas se nos olvida el uniforme, la verdad ni queremos estar organizados, la gente nos respeta cuando vamos caminando por las calles, algunos nos saludan, otros nada más aprietan los labios; a mi mujer no le gusta cuando me toca quedarme de guardia, se queda sola con los hijos y después tiene que despertarse bien temprano para ir a lavar ropa, los hijos se quedan en la casa y eso a mi mujer le apura bastante. Espero que vengan pronto los estudiantes porque le digo que el teniente dijo que iban a venir pero no cuándo ni cuántos días, ojalá no arrecie el frío porque a esperar con el ánimo y los huesos entumidos nada más no nos acostumbramos.


DRN

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