CAMINATA

– Así con esas… ¡Ya así con esas….! – algo desesperado, malvibrado
– Mmm…
– ¿No oíste…?… ya así con esas…
No, el hombre no oía, no oía por la necedad de sus oídos, de sus tímpanos que ya no daban una, o cuando la daban era para escuchar los reclamos del amigo; dejó de cortar las toronjas y con sus manos de dedos delgados enjuagó las naranjas relucientes de amarillos.

Un reguetón reventaba las bocinas colocadas en el puesto de la ropa de paca. Las jacarandas perfumando de dulzura cada momento. Me dieron ganas de beber un té de jengibre, la señora de mandil me vendió dos trozos de raíz por diez pesos, subí la solapa de mi abrigo, caminé entre el viento con temor de respirar lo incorrecto, un rosal se atravesó en mi caminó, esquivé la cacota de un perro, dos personas jugaban baloncesto en las canchas del camellón, inhalé con descuido el aire de la Ciudad, muy a lo King Krule, inhalé cuanto pude, respiré estos tiempos, esta insana humanidad. Tuve temores, después me puse muy en lo Yellow Days, caminé con mis absurdos sueños, con los mapas de colores y los puntitos rojos, caminé y me supe en una comedia, en un drama mundial, vertí gel en ambas manos, me desinfecté hasta el hartazgo. Anduve dentro de mis incorrecciones.


HJS Sin bajón, no hay fijón, atizando, chismorreando el dfctuoso…

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