07/13/2020

THE SPACE FARM

ComunidadAudiovisual

Benjamin Domínguez | Pan de Angustia y Agua de Aflicción

Benjamin Domínguez | Pan de Angustia y Agua de Aflicción


Salí a tomar una coca porque ya no me soportaba en casa. A cada segundo inventándome mentiras para poder existir. Decidí salir, respirar el aire de la Ciudad Fantasmas, #amargodolor. Bajé las escaleras, caminé hasta la puerta de salida al ritmo de las canciones domésticas, puro éxito contemporáneo.

Ladran los perros y la Ciudad parece un cuento de Rulfo, abro la puerta y el primer olor que me sorprende es un ahumado extraño, un resentido aroma de maderas ardiendo, no lo sé, es mi acá, mi sacón de onda. La coca cola la traía en la bolsa de mi sudadera gris que ya ruega ser lavada. Traje los audífonos para conectarlos al celular, pero no los quiero usar, quiero escuchar los ruidos de este tiempo, de este notiempo, de esta vida insana, de esta desviada ruta de la humanidad.

Esta vez la Ciudad intenta habitarnos, intenta despertarnos de nuestra historia de jolibud. Suena desesperado el clak de la coca al abrirse, prefiero lata, según yo conviene al mundo, ¿culpable de beber ese líquido envenenado, agüita negra del imperialismo yanqui?, sí, mucho, pero no tengo opción, este falso simulacro me obliga, me invierte, me doblega. Ladran los perros, observo el silencio entre las hojas de los árboles, observo los rostros aturdidos en las ventanas de los departamentos, de las casas con afortunados balcones. Alcanzo a escuchar varios gritos, no sé si de gozo, dolor, diversión… la calle calla. Me observo en los ladridos de los perros. Me divago. Me no encuentro.

El señor de la basura barre lento, confiado, el polvo de los tiempos, me regala una mirada para desintegrarme y respira tras el cubre bocas: me reclamo, me pataleo, me #berrinchemental. El señor arrastra mi aburrimiento con su escoba; de algunos hogares proviene el rumor de las televisiones platicando la tonada de las siete de la tarde. Las aves descienden apresuradas, las copas de los árboles se inquietan ante los repentinos aleteos. El asfalto se llena de estiércol mientras las aves hacen lo propio y nos cantan secretos que jamás entenderemos.

Eructo. Aprieto el latón entre mis manos. Entro al edificio. Cierro la puerta. Coloco los audífonos en las orejas para entrar en esa dimensión confinada al… suena el jazz, me revientan los sesos, me loqueo, me atonto, escapo, ataco, safo.


HJS bajomedianero, mitotes, apestoseando la palabra.