12/02/2020

THE SPACE FARM

ComunidadAudiovisual

SOBRE INFAMIAS CORTAS


Buenas noches amigas y amigos.
Considerando el rigor y el cliché en estos casos, quizá debamos empezar este acto por dar a los asistentes la más cordial bienvenida y explicarles que hoy haremos la presentación de un libro.

Quizá debamos seguir el protocolo establecido para estas ocasiones y cumplir con lo que de un acto así puede esperarse.

Algunos de esos pasos son requisito mínimo –que desde luego tiene que cumplirse-, para enmarcar los hechos y darles referencia. Ubicar a los asistentes en el contenido de lo que quiere comunicarse e invitarlos así a entrar en el campo del autor.

Si es así Salmonautas míos, creo que no habrá más remedio que empezar por dar en efecto a todos ustedes la más cordial bienvenida a la presentación del libro Infamias Cortas de Diego Robledo Navarrete, publicación literaria 2020 de TSFediciones Narrativa. Así como de anunciar a todos ustedes que la presentación estará a cargo de Luis Melchor, mejor conocido por ustedes como “el Tres”, filósofo, maestro, productor de Sentido Contrario Radio y coconductor de La Nave Va! Radio.
Que esta presentación estará a cargo también del gran Praxedis Razo, estupendo amigo personal y amigo de todos ustedes, especialista en Literatura, sobre todo italiana, colaborador en Prensa de cine, cultura y tauromaquia, conductor de Filme Radio Magazine y agudo crítico de la bella artes que tanto en estos lares amamos: el cine.

Y a cargo también mío evidentemente, Fernando Quinto (El Cinco), productor de Sentido Contrario también y coconductor de La Nave Va (o sea, de estos micrófonos).

Contamos felizmente con la presencia del autor, Diego Robleda Navarrete, egresado de la UAM con estudios de posgrado, interesado en temas de cultura popular, psicología social y también de percepción social. Interesado en la expresión a pie –digamos- de estos mismo temas, como da fe la obra que hoy ponemos a consideración del respetable: o sea, de todos ustedes.

Otro de los tantos clichés en oportunidades como éstas queridos Argonautas, es el de decir que la de hoy será una ocasión muy especial, entre otras razones por la gran fortuna de contar con la asistencia de todos y cada uno de ustedes.

La verdad sin embargo amigos, es que esta ocasión sí es especial en efecto, y lo es porque se trata de la primera vez que presentamos un libro en La Nave Va. Lo es también porque las presentaciones no suelen hacerse normalmente en streaming –aunque creo que deberemos empezar a acostumbrarnos a esto porque serán la primera ocasión de tantas-. Y es especial también, porque hablaremos de una obra que nace en circunstancias en las mismas condiciones; para más señas “inéditas”.

Es una obra que nace de la expresión y reflexión creativa de su autor a través del internet, por el internet y para el intenet, si entendemos por esto la masa crítica de probables oídos o mentes al otro lado de las nubes cibertrónicas.

Se trata de una obra pos-pos moderna en efecto, y de las del tipo que el cardumen celebra por acercar a lo popular con lo exquisito, lo que somos todos y cada uno de nosotros a flor de piel y lo que el arte reconoce como tal (la literatura en este caso).

En la línea, creo yo, de lo que la Salmoniza propone como verdadero: el sentido vivo y humano de lo que es en sí mismo el quehacer humano, independientemente de niveles, castas o clases.

Fuera moldes, materiales petrificantes o pretensiones y vanidades. “Fui un personaje, soy un personaje, somos un personaje” en palabras del mismo autor en la presentación de su propia obra.

Cual personaje de ficción, y sin embargo de carne y hueso, de los de a de veras, Hipólito Juárez Saavedra, hoy Diego Robleda Navarrete, a través del colectivo The Space Farm (Comunidad Audiovisual), nos lleva a hacer con él un recorrido por distintos lugares de nuestra gran urbe, pero también a través de la vida interior de los protagonistas en los que se encuentra la luz a flashazos disparados dentro de la melé de tanto en tanto. No es fácil atinar a detectar dichos flashazos, retenerlos y plasmarlos. Gracias por esto estimado Diego.

Es la extraña y mágica conexión entre instantes de la vida que sin parecer importantes lo son por ser el tejido del que estamos hechos todos.

Es Miles Davis y la cotidianidad de un chat que a su merced perece para siempre. Es el sonido de un cuchillo y un final culinario inesperado. O quizá la historia que corre frente a El Gallito, que desde que la leí tuve la tentación de preguntarle a nuestro buen amigo Diego si no es el de Avenida Xola y Mier y Pesado en la Valle Norte de la capital tenochca.

Es un tal Samuel Guerrero a quien andan buscando. O una minificción en la estación de un metrobus (el nuevo metrobus, que da contenido y forma a nuevas realidades). Los ruidos también de la ciudad entre los cuales la imaginación se pierde o ensueña para volver a la realidad de forma súbita.
Es avenida Universidad, es una combi a San Lázaro, el cruce de unos Malvados Caminos, el diagnóstico de un lipoma incluso, pero siempre el lugar exacto (la fuente) desde la cual de una ciudad nacen otras ciudades. Es nuestra urbe un único? Es la realidad unívoca? Es eso o es el conjunto, el collage de otras muchas realidades. Un universo pues que no es uno sino múltiple: un multiverso.

Calles con perfume a decadencia humana pero también impregnadas de nostalgia. Mi nostalgia, tu nostalgia y su nostalgia que entreveradas, pero que en un mismo espacio se cruzan sin conocerse, sin estar a la par una de otra.

Me surge una pregunta: es así, ¿o es la forma en la que quienes vemos las cosas así creemos que también la ven los otros? (Dejo este Torito al autor para ver que nos dice, bajo la sospecha que es sobre su juicio que los universos de esos otros cobra sentido.)

Qué separa a la cultura entre lo que se supone que ésta debe ser y lo que es popular? Qué separa al quehacer y las visiones del hombre (o de la mujer si se quiere) unas de otras? Ya que puede ser que en el afán de ciertos temples, la necesidad de dar sentido a las cosas nos haga caer en la tentación de proyectarnos al mundo para recoger en la visión de los otros una vez más “la nuestra”.

Me gusta además en estas minificciones el talante de cuento. La clara mayoría de ellas empieza de manera que no se sabe a dónde va a ir a parar. Por azar o por virtud, el autor aterriza a donde el azar lo hace ir a llegar. En cada una de estas minificciones nuestra atención es atraída y acaparada desde el inicio de sus líneas.

Atrae también mi atención la instauración en cada una de ellas del diálogo (es el caso de la mayoría). Personajes que se hablan y se contestan para llegar a un punto crítico. Pocas veces entran terceros en discordia, de manera que es inevitable no sumar a nuestro propio “yo” en la plática o el mundo de Robleda.

Qué opinan ustedes queridos amigos presentadores? Qué opina nuestro autor? Abrámonos al diálogo que de eso va la cosa.


Por Fernando Quinto | La nave va