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COLECTIVO CHARALITO PRESENTA: PROHIBIDO MIRAR AL PISO


Elige estimado lector entre lo propio y -lo otro-. No te detengas a mirar ni hacia abajo ni hacia atrás. Continúa… paso lento, moderado o veloz. Decide el fondo y la forma de cada uno de tus pasos. Siempre atento a la posibilidad de algún encuentro mientras miras (no hacia atrás, ni hacia abajo, siempre allá… lejos). Mirada al frente y sin miedo. Espalda derecha y respiración constante. Prohibámonos mirar al piso (por precaución, furia, necedad o necesidad). Prohibámonos la ausencia, en principio por amor propio y ya de paso por respeto al dolor ajeno.

Supongamos que esté prohibido suicidarse, arrancarle la alegría (a las flores), vestirse de negro y/o tirar basura, prohibido congelarse en corazón de piedra. Prohibido rendirse. Prohibido desperdiciar el agua, marchitarse, dejar de soñar y/o fingir orgasmos. Prohibido tener hijos si no se desea ser madre. Prohibido no tener hijos si se desea ser madre. Prohibido mirar a las personas a los ojos, prohibido sonreír, prohibido usar falda corta, prohibido fumar en espacios cerrados…prohibido, prohibido, prohibido vestirse de negro. Prohibido reunirse, prohibido llorar en espacios cerrados… prohibido leer a Fiódor Dostoyevski. Prohibido reír a carcajadas, prohibido enamorarse, prohibido -no- usar condón, prohibido aplaudir en el Teatro, prohibido caer en drogas, prohibido dormirse hasta las doce del día, prohibido derretirse, prohibido soñar, prohibido dormir, prohibido yacer, prohibido despertar, prohibido detenerse cuando sucede el color rojo, prohibido atropellar ciclistas, prohibido caer, prohibido crecer, prohibido decir lo que se piensa, prohibido enterrar a los muertos, prohibido fornicar, prohibido dibujar, prohibido hacer rituales, prohibido olvidar la contraseña de la fa-ce-book, prohibido decir groserías, prohibido enojarse, prohibido (ya de paso) publicar estupideces e información de dudosa procedencia, prohibido quitarse la ropa y reírse muy fuerte en espacios públicos (o frente al público) prohibido llorar en los funerales, prohibido actuar, levantar la mano para preguntar, prohibido tatuarse, prohibido detenerse en verde, prohibido hacer preguntas incómodas, prohibido emborracharse en reuniones familiares, prohibido mirar televisión, prohibido desenterrar cuerpos, prohibido decir lo que se piensa, prohibido escribir, prohibido hacer poesía, prohibido investigar, prohibido hacer, mirar o guardar fotografías, prohibido pensar, prohibido imaginar prohibido ser (o no), prohibido prohibido deambular, pro… ¿qué? Deambular.

Prohibido morir, prohibido matar -animales en peligro de extinción-, prohibido entristecerse, prohibido engancharse, prohibido escribir, prohibido levantar la voz, prohibido gritar, prohibido dibujar sobre los muros, prohibido construir muros de piedra. Prohibido golpear paredes simbólicas, prohibido caminar con amor al piso. Prohibido fatigarse, prohibido imaginar, prohibido ser persona, prohibido (ya de paso) fomentar el Teatro.

Violeta de la Aurora.


Prohibido mirar al piso” se titula la reciente creación del Colectivo Charalito con la enorme presencia escénica de Edson Martínez, bajo la dirección de Valentina Martínez.

Me alegro de festejar su próximo fin de temporada a la cuál no precisamente está prohibido asistir, sino todo lo contrario. 

La reunión se llevará a cabo el Miércoles 24 de mayo del 2017, 8:30 pm.En Nuevo León 46. Colonia Condesa. México D.F. Info:26231333

Suponiendo la asistencia del lector y algún tipo de interés en dialogar o participar  de la pieza por medio de algún comentario. Me atrevo a asegurar que el colectivo les agradecerá infinitamente sus aportaciones ¡Eh aquí un espacio abierto para la opinión del lector-espectador!

LA BELLA Y LA BESTIA

La bella  y la bestia (E.U.A, 2017), el film de Bill Condon (Dioses y mounstros, Soñadoras) tiene notables protagonistas: Emma Watson (Hermione de la saga Harry Potter) y el emergente Dan Stevens (cada vez más de moda en tv con los programas de Downton Abbey y Legion) que se completa con otros  grandes actores  de reparto: Luke Evans es el Gastón egocéntrico y cruel, Kevin Kline un padre protector y Josh Gad, el LeFou caricaturesco.

Nada es lo que parece.

Existe mucha polémica sobre esta película, porque a partir de las ideologías y estereotipos que marca la sociedad parecería que el personaje de Bella padece del síndrome de Estocolmo.

Desde un punto de vista, Bella no padece tal síndrome, ella elige por voluntad propia intercambiar su lugar por el de su padre, además, durante la historia se ve que en el pueblo era prisionera de los estereotipos hacia la mujer y la ignorancia de las personas. También, la verdadera bestia es Gastón ya que utiliza la violencia para conseguir lo que quiere, dañando así al padre de Bella  y a la supuesta Bestia. Bella lo único  que quiere es conseguir a alguien que la entienda y lo encuentra en la bestia.  Además, podemos apreciar una escena sutil de homosexualidad con el personaje de LeFou; por parte del director es muy valiente mostrar esta situación, Disney nunca nos había hecho antes algo como esto.

Por Camila Rodríguez


La bella y la bestia (Beauty and the Beast) | Dir. Bill Condon | 129min | E.U.A. – Reino Unido | 2017

 

36 FORO DE LA CINETECA | LIFE

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A la búsqueda de un gesto, aunque sea arrogante, aunque sea forzado, aunque no exista. Life, (2015). Dir. Anton Corbijn, Canadá-Reino Unido-Estados Unidos-Alemania-Australia, 110 min.

Poderosa la imagen encumbra vidas, a seres humanos; las portadas de las revistas se empeñan en crear referentes, figuras para los humanos cotidianos, en Life un fotógrafo pretende retratar a una generación, condensarla en un sujeto, en una mirada de párpados entrecerrados y voz escondida. Dennis Stock (Robert Pattinson) se convierte en el perseguidor de James Dean (Dane DeHaan), le acosa, experimenta andares con el actor de Hollywood que pronto se convertiría en una figura moldeada por las sombras.

Anton Corbjin (1955, Países Bajos), es un reconocido fotógrafo en el ambiente musical, su trabajo aparece en portadas de discos y libros, también dirige videoclips, en su primer acercamiento al cine decidió darse algo de depresión al realizar el biopic de Ian Curtis, integrante de Joy Division. En Life, Corbjin acaso se sienta cómodo relatando un tema cercanísimo a su día a día, nos cuenta la relación de un actor y un fotógrafo, las vicisitudes que debe pasar alguien para desempeñar su trabajo, a veces, para querer trascender. La película narra instantes de la década de los cincuenta en Los Ángeles, el sitio en donde las grandes producciones cinematográficas tenían su casa. La música jazz, el blues y algún rocanrolito acompañarán a los personajes en su constante juego de seducción.

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Apreciaremos una gran referencia al cine pero desde distintos puntos de vista, por un lado el fotógrafo que utiliza la farándula como materia prima; por otro el actor, la estrella en busca de su brillo, de su oportunidad para realizarse en un ambiente duro, a veces patético, otras traidor; y también presenciaremos el lado nefando de la industria, los productores, las mentiras detrás de cada nota rosa, los intereses económicos de los estudios cinematográficos. En un momento de crítica se presenta a uno de los hermanos Warner como un despiadado ser, un repugnante magnate a quien sólo le interesan la fama, el estatus, la diversión y la construcción de dioses para el mundo del espectáculo.

Pero quizá uno de los elementos que más me atrae y resalta en cada secuencia del relato, es la relación humana entre los dos personajes principales, escuchamos sus charlas y las intenciones detrás del querer realizar un ensayo fotográfico para la revista Life, y esto, el ensayo se convertirá en el hilo conductor, las fotografías que Dennis Stock pretende obtener toman una gran importancia, como espectador queremos ver el instante preciso en que fueron tomadas las fotos y qué hubo detrás, cuáles fueron las motivaciones para retratar a un actor caminando sobre un charco, como flotando, como cansado de la vida, cargando una impaciente muerte en la espalda. El acto fotográfico, el ansia de apretar el disparador y obturar para dejar pasar la luz es contada por el director a partir de detalles concisos: el querer fotografiar en el comedor de la familia de Dean y obtener por respuesta un en la mesa no; los constantes momentos solitarios de Stock pensando, imaginando cómo puede ser la encuandre que necesita, si en realidad necesita la foto o del mismo James Dean para lograr sus objetivos, son experiencias que el mismo director ha tenido y se siente cómodo al contarlas en esta película. El director se preocupa por los detalles que hacen al fotógrafo, sus dudas, su instinto y la precavida manera en que usa la cámara, su relación con el objeto mismo nos hablan del fotógrafo, de este oficio tan valioso, a veces, tan desapegado, una labor en donde importa más el sujeto encuadrado.

Cuánto tiempo se condensa en una fotografía, cuánta información nos comparte, en Life se nos relatan esos segundos atrapados, esos viajes detrás del nitrato de plata sobre el papel fotográfico. Un título atinado que utiliza el nombre de la revista que publicará las fotos, pero también nos cuenta pedazos de dos vidas unidas por la sensación de estar realizando lo correcto, los trascendental.

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Y llega esta historia en un siglo veintiuno en donde la fama se alcanza hasta de la manera más inocente: por se grabado al realizar una tropelía o una tontería; o una fama alcanzada desde el hogar, con una cámara y una conexión a internet. En la película Dennis Stock argumenta que James Dean es el indicado para retratar a una generación, un sujeto no antes visto en los ambientes del cine, y la película nos lo confirma al mostrarnos un James Dean rebelde, atrapado en una soledad doliente, ingenioso en sus respuestas y sin duda apasionado por su oficio. Mediante el seguimiento del fotógrafo al actor conocemos sus gustos (que han sido contados en biografías), sus espacios predilectos, sus amoríos y a su familia. Acaso no presenciemos un verdadera relación de amistad, estamos quizá frente a una relación sincera, en donde cada hombre expone sus intereses y es a partir de esta franqueza que la historia fluye en diversos espacios: un apartamento en Los Ángeles, un tren en dirección a Indiana, una alcoba en una casa enclavada en un ambiente bucólico.

Así, saltando en los espacios, el fotógrafo encontrará la versión del James Dean que desea compartir, aquel en donde la parafernalia queda fuera y se mantiene la persona, se deja la representación mediática y se acerca más a un sujeto común; mas, es este lado, esta versión del actor aquella que se impregna en el mito, de algún modo se tergiversan las intenciones y se aprovecha esa parte de la vida del actor para crear un misticismo mayor, para encumbrarlo de una manera particular, miramos el lado humano de aquel ser que parecía inalcanzable. Por supuesto, estamos frente a una idealización, una representación a veces curiosa, otras algo arrogante, otras más amanerada, del actor nacido en Indiana, sin embargo, en esta historia llama la atención el encuentro, la capacidad del fotógrafo para engatusar a su fotografiado, las pequeñas decisiones en donde se va construyendo la historia. Dos vidas se encuentran, recorren las calles, se divierten, se repelen, al final ceden a un sino común. Miramos entonces un encuentro entre dos sujetos en busca del éxito; asistimos a un momento en la historia norteamericana, instantes en donde vemos nacer la fama mundial de una persona, y también, por supuesto, conocemos a quien está detrás de la cámara, aquel que se deja enganchar y seducir por la personalidad de quien moriría en un accidente automovilístico.

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El diafragma regula la luz necesaria, el fotógrafo da indicaciones y camina hacia atrás, enfoca de manera precisa, construye el cuadro, la ciudad observa, los dedos del hombre aprietan el disparador, el obturador da permiso a la iluminación, la vida se petrifica en la película. Dos hombres se despiden sin saber que su historia quedará impresa en la memoria de una sociedad en busca de modelos a seguir.

Por hoy los pretextos.


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Life | Canadá-Reino Unido-Estados Unidos-Alemania-Australia, 2015, 110 min | D: Anton Corbijn|  G: Luke Davies | F en C: Charlotte Bruus Christensen | M: Owen Pallett | E: Nick Fenton. | Con: Robert Pattinson (Dennis Stock), Dane DeHaan (James Dean), Joel Edgerton (John Morris), Ben Kingsley (Jack Warner), Alessandra Mastronardi (Pier Angeli), Stella Schnabel (Norma) | CP: See-Saw Films, Barry Films, First Generation Films, Telefilm Canada, Film4 Screen Australia | Prod: Christina Piovesan, Iain Canning y Emile Sherman | Dist: Alfhaville Cinema.

36 FORO DE LA CINETECA | TE PROMETO ANARQUÍA

El verde claro antes que todo. Te prometo anarquía (2015) Dir. Julio Hernández Cordón, México.

Qué malo es pensar que es inútil vivir, el vivir así… Los Iracundos

Imágenes del poderoso cotidiano deambulando entre las ensoñaciones de una ficción, la quinta película de quien ha residido y producido cine en Guatemala; en conferencia se le pregunta acerca del título, de la anarquía, el realizador da vueltas, algunas palabras cautelosas, parece no tener respuesta o no quiere exponerla de bultito en una conferencia, no sé si condonarle esa opción, o mejor insistir en el querer saber el argumento que sustente el título, no lo sé, pero me queda claro que se resuelve, se encuentra al finalizar la historia, dialoga con cada secuencia; la forma, los encuadres tienen sus ajustes con el título, se nos cumple aquello que suena cursi, acaso forzado. El nombre surgió de un blog guatemalteco, vale la pena darse una vuelta por el sitio, quizá aporte a nuestro visionado de esta película que rescata una ciudad en donde la sangre se agota y unos falsos colmillos acechan.

Desde el inicio nos sumergiremos en el espacio y tiempo de un par de jóvenes: Miguel (Diego Calva Hernández ) y Johnny (Eduardo Martínez Peña Pelukaz), discuten para saber quién se coge a quien, después se tiran en la hamaca, los chupeteos, los besos son escuchados por una mujer que apenas se despierta en la habitación conjunta bajo una ilumuminación rojiza. Será breve y condesada la información que se nos comparta en este relato, la suma de las imágenes y acciones irán resolviendo dudas, despejando sospechas y acaso dispersando nuestra credulidad, la película nos invita a presenciar una ciudad incógnita, con escondites, pasadizos por donde los personajes encontrarán revelaciones, puentes, calles que acompañarán las cargas emotivas en cada secuencia.

Julio Hernández Cordón se confieza seguidor del cine negro, de las historias de los ladrones de segunda, aquellos que toman decisiones equivocadas y atraen repercusiones gigantescas para la mente humana. También confiesa que se desquinta con una historia de amor, una relación entre dos personas inmersa en una problemática mayor, de terror, de bajos fondos y perversiones humanas. La venta clandestina de sangre llevará a los personajes por diversos encontrones, dolores y golpes propinados por una vida traidora. Dos jóvenes de distintos estratos socioeconómicos que suelen vagar por la ciudad en su patineta, largos planos secuencias nos muestran el ambiente de ellos y su pandilla, la música apoya su andar y les da mayor presencia; una tienda para skaters y aparece Ashauri López, dictamina el momento con una poesía después de darse unas tímidas tres. El director de la película elige distintas maneras de relatar a sus personajes, se apoya en la literatura creada por jóvenes citadinos, la historia busca y encuentra referentes para contarnos algo de estos chicos, para retratarlos desde un acercamiento a la realización muy al estilo del documental; Hernández Cordón cuenta que no utiliza guión en locación, motiva a la improvisación; prefiere mantener la cámara lejos de sus personajes para tener más intimidad en la toma, para no ensuciar la representación a cuadro.

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¡Tengo que vagar tengo que vagar tengo que vagar y rodar! Three Souls in my Mind

Rostros cortados en la pantalla, contraluces, acercamientos a sus pieles y sus gestos, a las miradas de cada personaje en cada instante de este pasaje citadino, esta historia del presente convulso y violento. La narración nos conduce por espacios determinantes para los personajes; distintos lugares de la megalópolis son mostrados y también a quienes los habitan: un salón de baile y sus trabajadores; los vagoneros del metro son puestos en pantalla de una manera divertida, resaltando su unidad, su calidad de grupo, su desmán, sus trayectos e interacciones con la Ciudad; las cámaras lentas invitan a observar, a preguntarse por las vidas de aquellos que caminan gigantescos reflejados frente al espectador. También hay planos amplios que revelan a los personajes, comparten información, estados de ánimo; la puesta en escena, la iluminación, el sonido y los movimientos de cámara tienen intenciones precisas en distintas secuencias: el plano se aleja para abandonar a un personaje que se esfuerza por rodar en su patineta sobre un asfalto ardiente de carretera.

Después del casting a los personajes principales faltaba la pandilla y ésta es cercana a uno de los actores principales, los amigos del Pelukaz aparecen en la historia y se nota su buena relación, su vibra alegre, en conferencia los chavos agradecieron a la patineta por llevarlos a rolar por varios lados, uno de ellos Te prometo anarquía, dijeron que se dieron cuenta del valor de la amistad en el momento de lograr proyectos como la película, se mostraron felices al verse representados en esta historia repleta de malas decisiones; además dieron las gracias al director por la oportunidad, por el aprendizaje que se llevaron. Y sin duda el relato se impregna de esta nube de camaradería, de arriesgar el momento por una experiencia, por un poquito de anarquía en sus vidas diarias. Expresaron que la película sirve también para ir desgastando el estigma a los jóvenes, a los skaters, skatos, a veces mirados desde el juicio, catalogados como violentos, holgazanes y buenos para nada, acá, dicen, muestran que pueden hacer una película, se dejan observar por una cámara que quiere todo de ellos, lo más cercano a sus gestos cotidianos, sus palabras, sus movimientos.

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No esperaba ya más en la vida que a ti y hoy de nuevo está el sol para mí… Los Iracundos 

¿Una película que aborda el presente mexicano? Es posible, Nelsón Carro, en la presentación del 36 Foro comenta con humor matutino que los cineastas y realizadores también viven en éste mundo, experimentan el presente, les llegan las noticias de violencia, las informaciones de un desolador instante, de cambios económicos, de avances en las representaciones humanas, los roles en sociedad; Te prometo anarquía no busca evadirse de esta atmósfera, mas utiliza los referentes del presente como sugerencias, le toca al espectador completar cierta información, en otras momentos basta escuchar con atención los diálogos: un personaje hace énfasis sobre la presencia del narco en el negocio del drenado de vacas, entonces acaso conectamos con las noticias, con las pláticas a la hora de la comida, la película se acerca al presente.

Y el cine, su gran parafernalia, encuentra su representación en un curioso personaje, el más mafioso, un intermediario más en el sucio negocio del líquido rojizo. Cuando van en busca de él acuden a los estudios Churubusco, a Jhonny y Miguel les impiden el paso, esperan afuera, al salir a búscarlos ellos se burlan de su disfraz de hawaiano; después, ante el odio, impotencia, desesperación, un largo plano secuencia nos introduce al mundillo del cine tan sólo, quizá, para darle su merecido, para cumplirle la promesa del título y sospecho que esa secuencia tiene otras intenciones fuera de la historia, una referencia que espero duela a quien tenga que doler, a esos grandes producciones anquilosadas, a esos personajes de faldas rasgadas y bobas interpretaciones. 

Pequeñas acciones, breves diálogos nos cuentan de otras relaciones que también están ahí y resultan relevantes para los personajes, aún en su ausencia, las madres de ambos se hacen relevantes, tanto que al final de sus desgracias ellas están ahí, para recriminarles, para seguirlos, o ayudarles a escapar de la justicia. Una historia de tintes masculinos que, como cuenta el director, busca sugerir impunidades del día a día; una película en donde la ley, la representación de la justicia no aparece, sólo una vez y observa a Jhonny bailar en un puesto de tacos.

Julio Hernández Cordón nace un 1975 en Carolina del Norte, crece en México, Guatemala y Costa Rica, estudió realización cinematográfica en el CCC, con esta anarquía suma su quinto largometraje, antes realizó Gasolina (2008), Marimbas del infierno (2010), Polvo (2012) y Hasta el sol tiene manchas (2012).

La pasión de dos jóvenes se desborda en una habitación, sobre un mar de colchas obscuras un barco de papel navega peligrosamente esperando el naufragio evidente. Despiertan y se encuentran lejanos, inventando fantasías, raspando el tenis con la lija, prendados al pasado.

Por hoy los pretextos.


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Te prometo anarquía | México-Alemania | 2015, 88 min. | D y G: Julio Hernández Cordón | F en C: María Secco | M: Erick Bongcam y Alberto Torres | E: Lenz Claure | Con: Diego Calva Hernández (Miguel), Eduardo Martínez Peña Pelukaz (Johnny), Shvasti Calderón (Adri), Gabriel Casanova (Gabriel), Diego Escamilla (Techno), Martha Claudia Moreno (Brenda), Milkman (David) | CP: Interior XIII Cine, FOPROCINE, World Cinema Fund, Rohfilm GMBH | Prod: Sandra Gómez, Maximiliano Cruz y Julio Hernández Cordón | Dist: Interior XIII.

CARAMBA LA VIDA, LA VIDA QUE YO HE PASADO

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No me meto a mi casa, no me asusta la calle, conozco el Centro desde hace algún tiempo, reconozco su ritmo, es como estar en casa. El fin de semana pasado estuve bailando con Rubén Blades y Vives hacía vibrar el piso del Zócalo. Hoy nos negaron la entrada a nuestra casa, hoy decidieron que los maestros no tienen derecho de caminar en estas calles que tantas veces se han vestido de protesta, hoy alguien decidió que el libre tránsito es innecesario y que cualquiera que luche es un delincuente.

Hoy tocan Los Tres de Chile en el Teatro de la Ciudad. Yo atravieso la ciudad subterránea con un hueco en el estómago, últimamente llego tarde a todos lados, es como si me robaran algunos minutos de cada hora de mi vida. Camino rápido, estoy frente al Teatro, vine sola. Pienso en mi hermana, si ya estará en casa, si finalmente los dejaron pasar, si de nuevo hubo golpes, si está bien. Es increíble lo mucho que dependo del celular, está apagado, me angustia sentir que no hay manera de comunicarme, que estoy ausente, como si eso cambiara algo. Hago un esfuerzo por estar ahí, dónde estoy, la mente es cabrona.

Apagan las luces, el concierto lo abre Juan Cirerol, el teatro no está lleno, pienso que tal vez aun no abren todas las calles. Está en medio del escenario, mi propia incomodidad me hace sentir que todo está tenso, Cirerol está tenso, el Teatro está tenso, la calle, los que están llegando tarde, esa chica que no encuentra su lugar y se para impaciente en la entrada mirando su celular. Pienso que este hueco en el estómago es lo que después se convierte en miedo, lo que te paraliza, pienso que la idea de que lo peor te puede pasar después no te permite actuar, te deja encerrado abrazando lo que aún tienes para que nadie te lo robe. Pero esto no, este momento no, hay que estar vivos. Cirerol tiene esa cosa desfachatada que se contagia, saca la voz bronca, a veces grita, se desgañita, dice lo que quiere y eso engatusa, dan ganas de cantar fuerte. Los que estamos ahí le conocemos, hay algo nostálgico en la conexión, supongo, como del que añora la tierra que nunca fue suya. La florecilla, La chola, I love you, Eres tan cruel. Cirerol deja el escenario listo para festejar los veinte años de un disco que miró en la música tradicional un recurso al cual es necesario volver… Continue reading CARAMBA LA VIDA, LA VIDA QUE YO HE PASADO