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SECRETO REVELADO.

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I.-

Welcome home.

Multifamiliar. Amarillo. Escaleras oscuras. Pasillos estrechos. Vecinos. Saludos hipócritas. Puerta. Metal. Cerraduras. Tres llaves. Olor humedad. Penumbra. Interruptor. Focos de setenta watts. Suelo. Ruido de papeles. Sobres. Recibos. Deudas. Ruido. Puerta cerrada. Vista al frente. Sillón. Azul marino. Cojines. Azul cielo. Televisión. Cien pulgadas. Reproductor de dvd. Vista derecha. Cocina. Estufa. Cuatro parrillas. Pulcritud. Arriba. Alacena. Imitación de madera. Puertas abiertas. Sobres de salsas. Bolsa de arroz. Morelos. Cerillos. La estación. Canela. Bolsa de café. Caracolillo. Molido fino. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Estufa. Lado derecho. Mesa. Madera y Plástico. Encima. Cafetera de filtro. Jarra de vidrio. Café preparado. Estufa. Lado izquierdo. Lavabo. Tres trastes. Cuchara. Plato hondo. Taza. Leyenda.  “Vieja la noche, vieja, largo mi corazón antiguo”. Lavabo. A un costado. Refrigerador. Blanco. Hielos. Dos huevos. Botella de agua. Botella de refresco de cola.  Media vuelta. Puerta. Vista al frente. De nuevo. Sillón. Azul marino Vista a la derecha. Habitación. Cama individual. Lado derecho. Cómoda. Encima. Lámpara. Tela. Madera. Portarretratos. Sujeto. Sonrisa. Playa. Libro. Vértebras. Joaquín Vásquez Aguilar. Cama. Lado izquierdo. Librero. Libros. Revistas. Folders. Copias. Libros. Películas. Películas. Paredes. Azul celeste. Fotos. Mujer. Sonrisa. Hombre sonrisa. Jóvenes sonrisa. Librero. Un costado. Puerta. Baño. Azulejo. Blanco. Tina. Cortina. Amarilla. Taza. Tapa. Abajo. Superstición. Lavamanos. Jabón. Amarillo. Fiesta de flores. Espejo. Cuarteado. Imagen en dos. Falso. Cepillo dental. Pasta. Toalla. Amarilla. Media vuelta. Cama. Media vuelta. Sala. Sillón azul. Atrás. Mesa. Madera. Rectangular. Sillas. Cuatro. Mantel. Amarillo. Florero. Claveles. Bolsas. Poli papeL. Pan. Leche. Huevos. Tocino. Cervezas. Carne. Manzanas. Peras. Naranjas. Papaya. Limones. Tic tac. Tic. Tac. Tic tac. Doce y media. Noche. Ojos. Cerrados.

 

II.-

Sin sueño.

Me da pena. Pobre pez, ni siquiera le doy el cuidado que merece, pero no es mi culpa que la vecina me lo haya confiado con descarada confianza, bien sabe por qué no procuro mascotas: no tengo tiempo, no les daría nunca el cuidado que merecen y mucho menos el cariño, eso no, no puedo hacerme el sentimental con un animal, podría llegar a venerarlo en tal magnitud que debería morir primero yo para no sentir un dolor desgraciado en el momento de la separación. Tengo miedo a morir, pero tengo más miedo de que mis seres queridos mueran, y eso me impide vivir; es casi como si estuviera muriendo poco a poco en vida, a cada paso. Me interrumpo a diario pensando esto o aquéllo, me lleno de obstáculos, tengo que hablar con mamá por le menos una vez al día. Por cierto, debo comprar las medicinas para su tos; mi viejita, ¡cómo se le ocurre salir de casa luego de un buen chubasco!; mañana la iré  a ver; las medicinas las compro en la farmacia de las esquina.

Me he dado cuenta que no tengo imaginación. La perdí en algún lugar. Todo lo que tengo en mente son las acciones sucedidas día con día: la pelea entre el microbusero y el no tan cobarde pequeño hombre conductor de un bochito; la señora en el metro que me pidió ayuda para bajar las escaleras; el improvisado payaso del otro microbús, sus malos chistes, su risa fingida, su hambre en los ojos, avaricia…mis juicios. Meros recuerdos. Yo robo ideas, momentos, me los apropio y no tengo el suficiente valor para dotarlos de una pasión verdadera, no cuento historias, sólo las relato. Por eso no soy escritor. Escribo en automático, tengo miedo de descubrirme en las letras, en esas historias que hurto. No puedo crear historias. No me quedaba otra opción que ser reportero. Necesito escribir, no como un alimento, pero sí como un pretexto para no sentirme inservible y comenzar a especular acerca de mi quehacer. No puedo siquiera escribir un diario en donde deposite mis sentimientos reales (no sé siquiera qué es un sentimiento real). Tengo que robar y mantenerme alerta.

Me tiemblan las manos. Hace un par de días empecé a sudar por las noches, no puedo dormir. Me apura la inmediatez de mi trabajo. Debo entregar cinco notas por día. No importa cómo, me las debo de ingeniar, mi jefe es un desgraciado, quiere hacernos pagar todo lo que le ha costado llegar hasta ese puesto de tercera calidad que tiene, de ser él, no me hubiera esforzado tanto. Ya no disfruto la soledad. En realidad nunca lo he hecho; mamá insiste, pero yo no quiero regresar a su casa, no quiero más protección.

Tengo que enfrentarme a todo, a mí, a mi mamá, a mi jefe, a mi paupérrimo sueldo, a mi soledad que no provoco, tengo que incitarme a la incomodidad. Debo salir de esta calma. Debo robar mi historia.

 

III.-

En donde hubo de encontrarse.

Como cada noche, justo a las ocho, llega a casa. Se prepara un café, últimamente se lo prepara demasiado espeso. La última vez que durmió, fue hace dos días: a media noche, justo a las doce, pudo  cerrar los ojos. Luego, al día siguiente, se planteó su vida frente al espejo quebrado, en donde se mira a la mitad y le parece bastante poético. Pasó la media noche y prendió su computadora personal. Tenía demasiado trabajo, cinco notas por día, con información valiosa, pero perdía su tiempo en inconsistencias como checar su correo, buscar imágenes de sus caricaturas favoritas; teclear su nombre en los buscadores para establecer su rango de popularidad que por supuesto siempre era absolutamente bajo. Después, se conectó al messenller, sólo para ver quién andaba por ahí, o para hacerse presente y, por supuesto, para sorprender a los paseantes virtuales con algunas frases célebres escritas debajo de su apodo de identificación. Ha puesto citas que van desde Jaime Sabines, Hemingway, Juan Gelmán, Woody Allen, Kafka, hasta frases dichas por su abuelo, algún amigo o un chiste bastante ameno. La incomprensión de las citas le hace sentirse mucho más poderoso, mucho más incomprendido, todo un caso, como eso que quisiera ser… y bien sabe no lo es. Esta noche pasó al centro comercial para recargar su arsenal de víveres. Le gustaba más le cerveza clara, y comía mucha verdura, le venía de familia. Llegó a casa. Luego de haber vertido un poco de su negro café en su tasa preferida (nada en especial, era la que siempre había usado, desde que vivía con su mamá, y más que preferida, la tasa, ya tenía derechos de antigüedad), se sienta en la cama. Mira el techo y encuentra alguna extraña rajadura, nueva en el repertorio. Recuerda la mala cara de su vecino, el que siempre saluda con los dientes bien apretados y la cabeza agachada. Deja la tasa de café en su buró, y toma su laptop. Es bastante rutinario. Recuerda que apenas el no dormir dos días le causa estragos y debe poner un alto. Vuelve a la cama, se sienta y coloca en sus pies la computadora. Ya no pierde el tiempo. Hace mucho le dejó de preocupar el amor, la amistad, la lealtad, no es que dejará de creer, sino que simplemente se fue enfrentando a sí mismo y le comenzó a palpitar el corazón de manera agitada. Habían sido sólo dos días de insomnio, lo suficiente para comenzar ha replantearse. Se mantiene sentado frente a la incómoda luz de su laptop. Hace ya un año que dejó a su mamá sola. Jamás conoció a su padre y nunca se preocupó por saber quién era, no lo imaginaba y nunca lo necesitó. No se encontraba en la lista de sus “seres queridos”. Si algún día un encuentro fortuito, de esos que cambian la vida de los seres humanos, se presentara en su vida y tuviera enfrente a su padre, lo único que haría sería estrecharle la mano fuertemente, como a cualquier amigo, y le diría que luego le llamaría: “luego te llamo, tengo mucho trabajo, dame tu teléfono, estamos en contacto”. No tendría tiempo. Y ahora mismo no tiene tiempo para nada. No puede dormir. Sólo han sido dos días y siente morir, siente la muerte corriendo por su sangre, él siente a la muerte caliente. Su fiebre se lo dice. Se mantiene sentado. Todavía con la computadora en las piernas. Ya no quiere tener tiempo. Sabe que no lo tiene.

 “¿Pero es de verdad terrible el peso y maravillosa la levedad?”, es la frase que el día de hoy ha querido poner como aviso. Es presuntuoso y débil ante la insensatez, sabe bien el enorme misterio que representa para él la identidad de su padre, y más ahora que no ha podido dormir en dos días. Esos dos días que cree le está cobrando su papá, en donde quiera que se encuentre. Le preocupa porque siempre ha sido de un sueño demasiado ligero, se lo ha dicho su mamá. Y no le preocupa tanto el no dormir. No es eso. Y tampoco es su sueño conocer a su papá. No. seguramente, si lo viera, no le estrecharía la mano como a un amigo, ni lo miraría como mira a un colega (aunque eso piense). No. Ahora no. Sabe bien que sus pensamientos no son lo más adecuados a sus sentimientos, pero no le importa, se siente humano, se siente incongruente. Su padre, es igual que una mascota: no la tiene, porque no le daría el cuidado que merece, y en caso de tenerla…él lo siente. Sabe que en un sitio existe su padre y por alguna razón ahora le surge como un manual para encontrarse a sí mismo. Su mamá está agripada. Le preocupa mucho la salud de su madre. Hoy, antes de ir al supermercado y antes de telefonear a su madre, fue al laboratorio. Luego, le marcó a su madre, fue al supermercado y llegó a casa.

Está sentado frente a su computadora. El procesador de textos está abierto. La página tiene algunas líneas sin mucho sentido. Escribe una historia llena de recuerdos del día. Es sobre un hombre que no puede con sí mismo. Que le comienza a aburrir su vida de empleado. Que no ha dormido. Que no conoció a su papá y que de verlo, en alguna situación fortuita, lo único que le preguntaría sería: “Antes que otra cosa suceda, qué haría si sabe que le quedan cinco días de vida, y ya le ha restado dos noches”. 

ENSAYO SOBRE LA INFLUENZA (con la dispensa de Saramago).

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Por: DRUS09

Se iluminó el disco amarillo, de los coches que se acercaban, dos aceleraron antes de que se encendiera la señal roja, En el indicador del paso de peatones apareció la silueta del hombre verde… Y así en abril del año 2009  la pesadila comenzó, no todos los coches avanzaron, dentro de uno de ellos alguien sintió un condenante dolor en el cuerpo, como si una simple gripe hubiera tomado el campo de batalla de sus defensas físicas y la fiebre entonces ardió, salió del coche pidiendo ayuda, Pudo llegar al medico  y después de varias horas de investigación, su esposa preguntaba entre lagrimas tras la noticia de una muerte segura y la falta de medicamentos ante un extraño virus, Tenemos que avisar a las autoridades sanitarias, al ministerio, es lo más urgente, esto es una epidemia hay que tomar providencias, pero una epidemia de gripa mortal, es algo que nunca se ha visto, Se avisó y en efecto se reportaron más casos de contagio y 81 muertes en la ciudad, una epidemia había brotado y se dieron estrictas ordenes de mantenerse en su casa todos aquellos que padecieran tan bizarra enfermedad, 

La ocurrencia había brotado de la cabeza del ministro de salud. Era, por cualquier lado que se la examinara, una idea feliz, incluso perfecta, tanto en lo referente a los aspectos meramente sanitarios del caso como a sus implicaciones SOCIALES y a sus derivaciones POLÍTICAS, Mientras no se aclarasen las causas, o, para emplear un lenguaje adecuado, la etiología de la gripa porcina, como gracias a la inspiración de un asesor imaginativo la malsonante palabra “influenza” sería designada, mientras no se encontrara para aquel tratamiento y cura, y quizá una vacuna que previniera la aparición de casos futuros, todas las personas que quedaran contagiadas, y también quienes con ellas hubieran tenido contacto físico o proximidad directa, SERÍAN RECOGIDAS Y AISLADAS, para evitar así ulteriores contagios que, de verificarse, se multiplicarían según lo que matemáticamente es costumbre denominar progresión geométrica, QUOD ERAT DEMONSTRANDUM, concluyó el ministro,

En palabras comunes, se trataba de poner en cuarentena a todas aquellas personas, de acuerdo con la antigua práctica, heredada de los tiempos del cólera…Ahora hay que decidir dónde los metemos… tenemos un manicomio vacío, a la espera del destino…    

Los contagiados ingresaron, con el uso de la fuerza por parte del ejercito, a un manicomio abandonado y al momento que los enfermos reconocían débiles y desahuciados el lugar… se oyó una voz fuerte y seca, de alguien, por el tono, habituado a dar órdenes, Venía de un altavoz colocado encima de la puerta por la que habían entrado, la palabra Atención fue pronunciada tres veces, luego empezó la voz, El Gobierno lamenta haberse visto obligado a ejercer enérgicamente lo que considera su deber y su derecho, proteger a la población por todos los medios de que dispone en esta crisis por la que estamos pasando… dicho esto, pedimos la atención de todos hacia las instrucciones siguientes, primero, las luces se mantendrán siempre encendidas y será inútil cualquier tentativa de manipular los interruptores, que por otra parte no funcionan, segundo, abandonar el edificio sin autorización supondrá LA MUERTE INMEDIATA de quien lo intente, tercero, en cada sala…
y entonces ahí dentro se volvió un infierno, El gobierno mantuvo en el exterior medidas de emergencia nacional tal como un toque de queda y el cierre de fronteras, no escuelas, no alcohol no INMIGRANTES…

Fuera también resultó un infierno, el pánico provocó un caos generalizado, la televisión sólo anunciaba noticias de tal índole, y la histeria continuaba…     

Y ante la incertidumbre de la existencia de una vacuna para cada uno de los mexicanos, todos estábamos a la espera de algo que inminente causaría cambios permanentes en nuestro estilo de vida. El sida no importa ya, sólo la gripa mortal que acabará con aquéllos que más necesitan…y como el gran Saramago culmina: “…creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven, La mujer del médico se levantó, se acercó a la ventana, Miró hacia abajo, a la calle cubierta de basura, a las personas que gritaban y cantaban. Luego alzó la cabeza al cielo y lo vio todo blanco, Ahora me toca a mí, pensó, El miedo súbito le hizo bajar los ojos, LA CIUDAD AÚN ESTABA ALLÍ,”

BASADO EN UNA HISTORIA REAL… PENSADO ANTES EN CIENCIA FICCIÓN… CUIDENSE TODOS, COMAN FRUTAS Y VERDURAS, SEAN CRÍTICOS, CUALQUIER PARANOIA NO ES SANA, Y SOBRE TODO NO VEAN TANTA TELEVISIÓN. la paz es el camino. 

SUEÑO CUÁNTICO.

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De Moises Rodrìguez/ Vaca.

 

…Es tiempo.

 La profundidad de mi sueño levanta su infinita voz para que hoy y sólo hoy realicemos ese viaje etéreo del que solíamos platicar. – ¿Lo recuerdas? – Por supuesto que sí…Tu trémula y diáfana mirada de aquel entonces ahnelaba desprenderse del vómito de leche en espiral; viajar más allá de Andrómeda; y mucho más aún del fulgor de todas esas luces en tu Iris.

 Guardé uno a uno los silencios liberados de nuestros cuerpos bordados en la arena. Simplemente quise descifrar nuestros razonamientos, (tus y mis razonamientos). Y no pude, mientras más pensaba en los pensares, más me atoraba en la incertidumbre,  – ¿Qué hago, qué hago para no ver deshecho este deseo por su propia y quimérica naturaleza? -… No hubo respuesta.

 Sin llave que dilucide las preguntas no se puede, no podemos tomarnos de la mano y levitar a través de las faldas del Pulsar del Cangrejo, ni mucho menos, ver el alcance de su descomunal e intermitente haz de luz nacido en su logevo corazón.

 Cobardemente dejé de cuestionar lás formas para, juntos, viajar al párrafo anterior, qué bruto he sido, me han venido intimidando mis propias interrogantes, me he alejado casi por completo de lo que tácitamente decian nuestras miradas:

 

– Jamás abandonemos el apetito por fundirnos en las eternas oleadas solares,

pues nuestra calma, será interminable cuando nos sonrojemos de vernos bañados en ese caótico oro -.

  

Hoy y  sólo hoy. Lo sueño, lo soñamos. Lo sabes, y no sé cómo descubrir las interrogantes, ni mucho menos cómo hacer de tripas corazón, ni muchisimo menos cómo viajar a ese sueño cuántico, pero tengo la certeza de que hoy partimos. Empaca, mujer, tu desnudez porque…

 … Es tiempo  

UN RECUERDO RECUPERADO

recuerdo recuperado

 

De ¡Pòlvora! Mièrcoles.

Si hubiera sabido lo que habría de suceder, estaría durmiendo.

Era rutina básica. Sin pensarlo y en automático, encendía el radio y a pasos torpes e inmersos en la oscuridad de las madrugadoras seis marcando en su reloj de pared, andaba hacía el baño. Las cobijas caían con tal pesadez que parecían guardar todo el cansancio entre ellas para la noche siguiente. El volumen era decente, debido al profundo respeto dedicado a sus vecinos, pues él era el único en irse a tan imprudentes horas del nuevo día. El ritmo de la ducha lo marcaban los mambos de Pérez Prado o los boleros de Beny Moré. Procuraba no oír las noticias durante el baño porque no ponía la suficiente atención. Giraba primero la llave del agua caliente, luego la fría. Entonces, tibio el correr del agua y el vapor cubriendo los espejos, se paraba debajo de la regadera. La música de fondo era a veces acompañada de un tarareo, sólo en caso de saberse la canción, si no, se limitaba a escuchar y pensar si alguna vez la había oído o si era de su época de infante. La estación nunca cambiaba. Sintonizaba el am. No le parecía de importancia primaria saber el significado de am, lo relaciona a lo matutino, era una relación que había establecido desde niño, sin saber, y jamás se preocupó por desmentirse.

II.-

El radio se lo había regalado su tía. De ahí que no le interesara comprar otro, además, ése se escuchaba bastante bien y tenía un cierto aire de “clásico”, aseguraba cada que alguien le incitaba a una renovación de aquel aparato. La estación que siempre oía por la mañana la encontró un día por casualidad. Como cada madrugada, sonaba su reloj despertador, el de mano. Se bañó lo más rápido posible, porque no obedeció a su reloj y se le había hecho tarde y si salía demorado se vería atascado en el tráfico de Constituyentes… estaba atascado en el tráfico de Constituyentes, se reprochó no levantarse a la hora convenida: biiiiippp, biiiiiiiiiiiip, ¡órale!, biiiiiiiiiiiiiiiiiiiip, ¡ya está el siga! ¡chingao! Biiiiiiipp biiiiiiiiiip. Él, con las ventanas arriba de su Renault 89, cuatro puertas azul cromado (cromado en aquéllos años), encendió su autostereo de casete, se acomodó en su poco acomodable asiento y encendió el radió. La canción que sonaba le hizo suspirar: la noche anterior había ofrecido sus servicios para llevar a casa  a su compañera de trabajo (a quien le profesaba un amor más que sincero, y menos que valiente. Lo del aventón fue casual, no se armó de valor, simplemente  se dijo, Let it be). La llevó hasta su casa. Su compañera gustaba de oír música pop, género que él no apreciaba mucho. Ella a falta de una buena charla, ausente por el nerviosismo de él, pidió permiso para buscar algo en el cuadrante. Giró lentamente la perilla del radio hasta escuchar una balada bastante aburrida. Ella miraba enamorada por la ventana y él lidiaba por no reprochar sus gustos extraños. De regreso a su casa y habiendo obtenido un humilde rozón de labios en su mejilla derecha, lejano a un beso, se fue chiflando la tonadita cursi, con el radio apagado.

III.-

Juró nunca más escuchar esa estación y, cerrando los ojos, dejó caerse una maldición: se dijo que giraría la perilla por diez segundos, y cuando al parar alguna canción sonara, ésa sería la estación que escucharía todos los días al despertarse. Así fue. Por suerte, su suerte, no se detuvo en las baladas pop, pero sí en los maravillosos mambos que en su infancia escuchaba su padre, el honorable y duro policía judicial, mientras bebía botellas y botellas de coñac y una que otra vez, le pegaba a su mamá.

EXPANSIÓN.

fragmento

De: Fernando López/ Helix.

Ideas de Expansión

Vivimos en un mundo en expansión. En todo lugar, alrededor de nosotros, las ciudades se disuelven en concentraciones de habitaciones que se esparcen fuera de lo que pensábamos como natural. El resultado es un híbrido del ser humano con el paisaje. Esta expansión es sintomática de la ruptura de todas esas estructuras combinadas, organizadas y conceptuales que alguna vez establecieron fronteras seguras alrededor de nosotros.

La expansión se organiza alrededor de lo que resulta atractivo, como monumentos de la nueva era incluyendo grandes centros comerciales, estadios deportivos y aeropuertos. La estructura de la expansión dice que las grandes autopistas y arterias viales toman cada vez mayor espacio, invadiendo nuestro sentido de movilidad natural.

Nosotros habitamos dentro de la expansión incrementando indiferentemente espacios como lofts. Lo que necesitamos para sensibilizarnos sobre el mundo no es el orden, sino la imaginación.

La expansión es la manifestación física de la modernidad

[1] La arquitectura debe estar de acuerdo con la coherencia en el mundo que habitamos. Vivimos en una envolvente que cada vez se vuelve más difícil de definir o incluso ver que necesitamos la arquitectura para sensibilizarnos al respecto, para hacernos sentir en casa, para ayudarnos a encontrar un camino a seguir. Necesitamos la arquitectura para construir nuestra humanidad en un mundo en expansión.

La Expansión es la condición con que nuestros paisajes surgen cuando la distinción entre ciudad, suburbios y campo abierto, se disuelve. Nuestra cultura es una continua construcción de hechos que lentamente cubren el planeta. La expansión es el nombre de una nueva naturaleza, la envolvente y para quién debe ser construida.

Nuestras ciudades se disuelven en una alfombra uniforme de humanidad esparciéndose sobre la tierra. Cualquier sentido de un lugar genuino está cubierto con las construcciones temporales que hemos habitado desde hace medio siglo. Como resultado puede ser difícil mirar nuestra condición sin ninguna calificación de seria apreciación.

A veces pensamos que la expansión es mala, que devora nuestros recursos naturales, que hace que la gente se separe, destruye espacios públicos e incrementa el vagar lejos de casa, el trabajo y la tierra. La expansión reemplaza el paisajismo natural, o las granjas, o los bosques con muros con púas y desoladores rascacielos con el anonimato de signos y cajas que podrían contener cualquier cosa.

Pero tomemos un segundo vistazo: la expansión puede ser buena, quizá puede ser nuestro destino. La expansión es la manifestación física de la modernidad.

La expansión no es en sí un fenómeno que apareció de la nada como una expresión de la disolución de todas las estructuras en órdenes fragmentarios que continuamente se combinan y recombinan en nuevos collages

Temer el anonimato

[2] La expansión tiene una forma. Nuestras ciudades no crecen más en círculos concéntricos y nuestros suburbios no siguen la lógica de los planos sugeridos. Ahora existen patrones reconocibles.

Estas formas pueden ser una reminiscencia de los patrones oscuros de los materiales bajo tensión; los paisajes sólo comienzan a emerger del caos o de órdenes tan complejos que están a punto de disolverse. Debemos tratar de entender esos patrones si vamos a sensibilizarnos sobre la expansión.

El más obvio orden es el temor y el anonimato. Reemplazamos rápidamente los muros de días pasados con divisiones y más subdivisiones, atendiendo a mantener fuera todas esas fuerzas, sean humanas o naturales, que invadirán el interior de los espacios que hemos construido para nosotros mismos. Hacemos las fachadas tan cerradas como sea posible y tan anónimas como se pueda.

En vez de ventanas, tenemos superficies reflejantes y solamente una cámara que nos permite mirar al exterior como un ojo. Los muros son adornados con fragmentos de elementos que usamos para unirnos con el mundo exterior.

Entre los muros de la expansión, los espacios crecen en cualquier dirección. Podemos reconocer los patrones de movimiento y propiedad que usamos para definir cómo habitamos el mundo. La geometría del orden y los caminos han dado pie a las curvas de subdivisión. Los caminos son tan largos que son ocasionalmente el elemento principal en nuestro campo visual

Se puede ir a cualquier intersección urbana y no encontrarse más que espacios sin edificio en las esquinas, sólo más espacio: Gasolinerías, estacionamientos tan largos que dudamos que podamos caminar por ahí y sitios que se destinarán como complejos de oficinas o centros comerciales y detrás de ellos, más espacio vacío.

Lo que nos recuerda el sentido de este sistema es la homogenización. Mientras la expansión puede ser homogénea, no está exenta de complejidad. Estos caminos contienen una relación de partes que (aunque no corresponda con nuestra noción de vencindario) ciertamente tienen lógica.

Autopistas y caminos

Los problemas de insolación social y devastación ecológica pueden ser endémicos más no sistemáticos. Si pudiéramos reordenar la expansión, tal vez podría funcionar. El verdadero problema es cómo no detener la expansión y usar esa composición, sus nodos y sus espacios con conflictos para crear un tipo de arquitectura.

Debemos construir un nuevo tipo de “hogar” en un nuevo tipo de locación.

Bibliografía:

1. Architecture Must Burn. Aaron Betsky, Erik Adigard. Ed. Thames & Hudson. UK 2000.

2. Formas del Siglo XX. Josep María Montaner. Ed. GG. Barcelona 2002.

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