FIESTA DE LA CANDELARIA.

De: Shibboleth Olvera/ Guacamaya.

Te bajas del autobús y definitivamente sientes el ambiente de la fiesta: la “Fiesta de Tlacotalpan”; hay gente por todos lados y eso que no están los de RBD grabando la novela….el clima es templado, un poco de calor pero el cobijo de las nubes lo hace agradable. Caminado hacia la plaza Agustín Lara veo una turba blanquiroja venir hacia mí, los rostros tensos, asustados, llenos de adrenalina me dicen que tengo que poner mi humanidad a salvo de algo…(escucho gritos, risas agitadas, percibo nerviosismo)…es un gran toro, mide como 1.70 y se ve muy saludable, cuelga un número de su oreja, de primera impresión me atemoriza. Si ese muchacho dejara de latiguear su cola, no sentiría ese impulso por corretear a las personas, ah pero ése es el chiste.

Instintivamente caminamos hacia la izquierda y un pequeño escenario presenta un grupo que toca a ritmo de salsa; el ambiente comienza a subir de intensidad y apenas son las dos de la tarde; seguí caminando y topé con un escenario más grande, con inflables en forma de latas de cerveza  que parecen tocar el cielo, tal vez ahí estén los soneros, ¡oh no!, no es así, se lleva a cabo un concurso, no es que sea chismosa pero me voy a acercar… son tres chicas y tienen un ardua misión: mover el culo a ritmo de reguetón, una de ellas exagera sus movimientos, pone un semblante de perro en brama, se mofa, prende al público, lo invita a aplaudir, esto me recuerda más al puerto…

…hay que seguir buscando son, voy por la calle paralela al Papaloapan, aquí los jinetes presumen las habilidades de sus caballos que han sido entrenados para bailar, cloc, cloc, se escucha su zapateado de herradura, su jinete ha perdido un poco la elegancia, se ve que dos o tres latas de cerveza le han robado el equilibrio y la vergüenza.

He llegado frente al hospital donde se ha hospedado una feria tradicional, con caballitos de carreras, algodones de azúcar, juegos de aro, etcétera; atravieso la feria y llego a la Casa de la Cultura, desde afuera se escucha el trinar de las jaranas, mi corazón se levanta, entro y veo fotos del “Güero” de la familia Vega, avanzo y efectivamente aquí está el encuentro, hay como 80 personas, ¡qué suerte la mía!, en el escenario se encuentra Don Angrés el“ Güero” Vega, está siendo entrevistado, le han preguntado cómo llegó a Mono Blanco y responde: –“llegó Gilberto cuando estaba conrtando la caña, llegó como a las tres o cuatro de la tarde, yo estaba todo tiznado, pero así tenía que ser el saludo” el entrevistador le ha recordado ese día cuando le han preguntado si le gustaría salir de gira, el Güero responde: –“me pregunto sí, o no, o sigo con el yugo”, (lágrimas han invadido su ojos), aplausos del público. Pide una disculpa, nos comparte que el sentimiento le viene porque le recuerda a su padre y continúa: –“yo soy una persona huérfana y crecí como un judío, caminante, errante, sin saber leer porque antes no se podía” , su entrevistador le dice que a él ni falta le hace y el Güero cierra respondiendo: -“Sí necesito saber algo…yo sabiendo leer más sería otra cosa en la música”, aplausos del público y don Güero nos complace con una melodía en su requinto, al finalizar sube toda la familia Vega quien nos ha deleitado con sones tradicionales como el Pájaro Cú, que al ritmo del zapateado que se lleva a cabo en la tarima ha enamorado a un público que atento y emocionado ha quedado.

En la noche la fiesta crece, todo el mundo ya entonado toma su jarana y se dirige a la Plaza de Santa Martha  y Agustín Lara ya sea a escuchar un grupo de son o bien, endulzarse el oído con  la poesía de un decimista. Ya entradas las doce de la noche los escenarios se vacían y comienza el verdadero fandango, los artistas bajan de las tarimas y se juntan en las calles donde se ven pequeños círculos de jaraneros tocando, trovando, viviendo, sin importar más que la fiesta, la convivencia, nada importa ni siquiera el viento que en ocasiones mueve mi cuerpo, y el sereno que no ha parado desde las 4 de la mañana y que ha refrescado y que me ha enamorado.

Aquí he encontrado a muchos conocidos y queridos como los Soneros de Tesechoacán, están quedándose en una casa, en colchonetas, todos por igual, en comunidad, con esa dignidad que caracteriza a Veracruz. Qué irónico (o yo diría: poca madre), cómo los funcionarios, los organizadores también vienen a disfrutar del encuentro hospedados en los hoteles más caros de Tlacotalpan como si ellos fueran los artistas, ah qué bonito, pero ellos ya cumplieron, le han dado al pueblo su maravilloso encuentro (que poco a poco se van viendo tintes de carnaval y no de encuentro).

Aquí queda una reflexión, todos los soneros van al encuentro a seguir difundiendo nuestra historia cantada, éste hermoso legado que llega después de la conquista, me atrevo a decir que ellos conciben el fandango sí como una fiesta, pero una fiesta para conocernos, para convivir, para compartir poesía, cortejos, risas, tristezas, chismes, melancolías; fiestas con reguetón, culos moviéndose hay por todo el país, en todas fechas, pero un encuentro de éstos hay que saberlo valorar, porque va más allá de unos tragos y un bailongo: es nuestra identidad, es nuestro México puro que debemos impulsar, conocer, admirar, valorar, las personas tenemos un tiempo muy corto en este mundo, por eso hay que cuidar a nuestros sabios maduros quienes no sólo nos acortan el paso con sus consejos sino también son la cara de nuestro pueblo. Basta de folklorizar nuestras fiestas, de apoyarlas porque sale un varo, porque sale la peda, si las autoridades no saben darle el lugar a nuestra gente hagámoslo nosotros al menos conociendo nuestro orígenes y dándole el lugar que merecen a mis soneros libres; antes de la vida, del pueblo, de la tierra bendita su más grande tesoro.

TALES FROM THE SPACE DUNG. HIGHWAY TO MUERTE.

De: Heber Zabdiel Osorio/ Cabafox.

Un hombre viaja por la carretera manejando un auto Chevelle del 72, va a toda velocidad, acelerando cada que tiene la oportunidad de rebasar a otros autos. El sol abrumador y jadeante anuncia la hora, ya pasa del medio día. Tiene que atravesar el desierto para poder encontrarse por la noche con su mujer amada que lo espera en Tijuana… van a casarse. Todo va como lo planeado, despertar a las 9 de la mañana, tomar solo un café antes de salir a las 10 de la mañana del hotel La Rosita. Pasar a comprar un mapa de la autopista ruta 66 y unos cigarrillos, cargar el auto de gasolina y tomar la carretera.

Dos horas ya de camino y aun falta mucho para llegar. El sol sigue quemando a plomo y formando charcos de diesel sobre la carretera. Todo marcha a ritmo con el desierto y con las notas a cargo de los Rolling Stone en el auto estéreo. De repente un auto viene en sentido contrario y sobre el mismo carril. Al darse cuenta, el hombre piensa si es tan sólo un juego o si el otro auto está dispuesto a continuar por el mismo camino. Está acercándose y parece que el choque es eminente, uno de los dos tendrá que salir del camino o continuar el reto. El volantazo y el Chevelle sale de la carretera, la acción provoca que se deslice sobre la arena del desierto, un barranco está muy cerca y debido a la velocidad con que salió, está a punto de caer. Ahí va el Chevelle del 72 cayendo por el barranco hacia el vacío, el hombre sólo mira su propio destino, toda su vida pasa en segundos… parece haber sido todo… el coche está a punto de tocar tierra…. Cierra los ojos.

Abre los ojos… está en medio del desierto, viste un traje de bodas, mira a su alrededor, camina mientras sus pies descalzos se sumen en la arena, el sol marca su destino. A lo lejos alcanza a ver algo, un caballo y alguien o algo sobre el caballo; efectivamente es un hombre a caballo, un hombre con pañoleta que le cubre la mitad de la cara, trae en la cabeza un sombrero que apenas le deja mirar los ojos. El hombre se acerca a él. El jinete mira al hombre con traje de boda. El jinete saca de su bolsillo una foto y se la entrega al hombre; al verla, encuentra a su mujer, un lapso, de inmediato voltea a ver al jinete y le pide una explicación sin que el jinete conteste. Toma la foto contra su pecho y comienza a llorar, el hombre a caballo saca de su chaqueta un revólver, apunta el cañón hacia el hombre llorando, éste voltea y mira el arma apuntar hacia él, enseguida voltea el arma el jinete y se la ofrece. La toma el hombre con su traje de bodas y pone el cañón del revólver en su boca, aprieta la foto de su mujer contra su pecho y el disparo se hace sonar… Las palomas vuelan del edificio y un hombre se levanta de su cama, pone sus manos sobre la cabeza y siente el sudor que cae de su frente, mira hacia el frente y el traje de bodas está colgado en su lugar, frente a él… se vuelve acostar…sin poder darse cuenta que de la manga del traje corre una hilo de sangre que empieza a gotear lentamente.

LA PENUMBRA DE MIS LATIDOS SIN ADJETIVOS.

De: Moisés Rodríguez Pineda/ Vaca.

…acabo de abrir mis ojos y  parece que los tengo cerrados, pues sólo veo negrura -si es que a eso se le puede llamar ver-, me siento desconcertado pues no sé cómo llegué aquí y en mis recuerdos no hallo nada que me ayude a descifrar en dónde me encuentro, así que me levanto e intento palpar algo a mi alrededor –tal vez esto ayude- sin embargo no es así, por el momento, pues sólo doy unos cuantos pasos al frente y mis pies descalzos patean un objeto sin intención y cuando me inclino para cogerlo no logro tentarlo, pues lo he alejado – que torpe soy-, sin embargo, escucho cómo algo se aleja y el sonido que produce es parecido al de una pelota botando, por lo que deduzco que es una. ¿Qué haría una pelota aquí?, no lo sé y por qué habría de saberlo si no me acuerdo ni de mi nombre.

El lugar se siente húmedo, pero no siento frío, de la misma manera no me llega olor alguno, parece como si tuviera mis cavidades nasales cerradas, pues únicamente puedo respirar la interioridad de mi cuerpo; mis oídos escuchan nada, sin que necesariamente me refiera a ésa: que tranquiliza antes de dormir. Es una nada inquietante, una nada que parece querer ser corrompida por voces y sonidos.

No sé cuánto he caminado, pero me parece que no ha sido mucho, y empiezo a perder el interés por hacerlo pues no tengo un rumbo a seguir y podría dar vueltas por el mismo lugar sin saberlo, pero en fin, mi prioridad en estos momentos es llegar a algún lugar o encontrar a alguien, o algo que me haga saber con certeza cómo he llegado a este lugar y cómo puedo salir del mismo.

No he perdido la calma ¿por qué?, no lo sé, pero he perdido esperanzas puesto que mis pies se han enfriado y probablemente no aguanten mucho tiempo, -intentaré concentrarme una vez más para lograr recordar algo-, cierro los ojos ,como si esto tuviera algún propósito pues resulta lo mismo mantenerlos abiertos o cerrados, e indago en mí y comienza a surgir la imagen de una pelota y al mismo tiempo pienso que sólo surge por el hecho de haber pateado lo que parecía ser una, sin embargo ahora comienza a emanar algo que parece ser un lago, pero yo nunca me he metido a uno por que no se nadar y antes de que pueda llegar a una conclusión, siento que algo lastima levemente mis párpados, abro los ojos y veo una ínfima luz, comienzo a correr hacia ella y veo la agitación de mis manos de reojo y me detengo pues son las manos de un niño y se me ocurre algo que no se me había ocurrido, tocar mi cuerpo, lo acaricio y es el de un niño, ¡soy un niño!

Ahora las cosas comienzan a tener sentido para mí, pues la pelota aparece nuevamente en mi mente, pero flotando en la orilla de un lago, ya no son dos elementos independientes y sin sentido, pues veo la escena completa, -estaba jugando con mi pelota en un bosque, cuando incidentalmente la pateé y sin que pudiera detenerla se fue botando. La perdí de vista puesto que cayó por una pendiente y cuando me fui a asomar pude ver que estaba flotando en un lago cercano, agarré una vara y corrí hacia ella antes de que la corriente se la llevara, cuando llegué a la orilla me puse de rodillas e intenté jalar la pelota hacía mí, lo cual no pude hacer, entonces decidí inclinarme aún más, el lodo sobre el que estaba apoyada mi otra mano comenzó a deslizarse, perdí el equilibrio y caí-

No recuerdo nada más, sólo que después de eso abrí mis ojos y desperté en éste lugar.

TAN INDECISO QUE NO PUEDE SEGUIR…

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De: Daniela Mendoza Escamilla (Cuatitlàn).

Dicen que no todo lo que brilla es oro, tan caliente como los días del verano que se ven más próximos cada día, cada día que te levantas y te cuesta trabajo abrir los ojos y encontrarte las ganas para saltar de la cama a la ducha.

Te refrescas, dicen que se te pasa el calor con agua fría, que la coca con hielo sabe mejor y si es en vaso de vidrio pues más mejor . El calor todavía está en tu cuerpo, sientes como que las sabanas todavía no se te despegan de encima, la ducha no te quita lo dormido.

Tedio de gente hablando con o sin sentido, siguen haciendo ruido, mueven la boca, traducen mensajes y tratan de responderlos, se escucha y sé que no se escucha como bla bla bla, se escucha más a un no mames, ja ja ja, si te dijo eso, pero cuándo.

Calor, arde y bajo el rayo del Sol se siente más, ves que comen una naranja: Naranjas Limones Cítricos un cóctel que tienes que buscar, tu boca lo siente, te recorres el paladar con la lengua y ya te sabe.

Parece que calienta de día y de noche, que nunca se va.

La tarde se ve menos brillante, lo sigues sintiendo pero ya no es igual.  Cristales sucios de la ventana pero que aun te dejan ver las ramas que se recargan en ellos.  Ves como se esconde, cobarde sabe que lo esperan en otro lugar.

Por la ventana el cielo  luce más gris, quedan nubes que se van a precipitar.

Solo se ve brillante, punto en el horizonte que es capaz de hacerte parpadear, definitivamente se ha ido.  Me molestó, me acaloró e hizo que me brotaran chapas rojas de las mejillas, cansa, pero seguro que brilla más que el oro.

TONINÁ.

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De: Yetnalesi Mendieta  (Tlaxcala).

Toniná

Mi hijo murciélago, al que nunca voy a parir…
ese que nunca tendré y que vivirá en mi vientre para siempre;
que tendrá a sus hijos dentro de mi vientre,
que volará adentro de mi cuerpo.
Viene mi hijo murciélago
mutando en la tibieza de mi maternidad.
Mi hijo murciélago que vuela entre los bosques,
que conoce a los jaguares,
que baila con las mariposas…
Vuela mi hijo en las montañas,
desciende entre la noche y canta,
canta en mi vientre para sentir sus dimensiones
para anticipar su reposos.
Mi hijo murciélago,
retratado en las estelas,
invocado en los cantos.
Viene desde lejos
en la caverna de mi cuerpo,
en mi la matriz que soy con la tierra.
Viene volando mi hijo que canta en la selva,
el nunca parido,con alas y voz de murciélago.

Chicanná

Duerme,
ven duerme.
Ven niño a dormir en mis brazos
que no habrá nada malo que pueda pasarte.
No sentirás frío,
no escucharas el estruendo de la noche
en los pasos del fantasma.
Ven niño desconocido a encontrarte con mis manos,
a vivir en mi voz. Ven niño nuncaparido,
ven corazón de ámbar a curarte con mi veneno;
ven a mí
porque he dicho que no quiero ser madre,
porque no quiero parir tu vida,
porque no quiero cuidarte como lo hacen las hembras,
cuidarte como lo ha hecho mi madre con mis hermanos,
mi abuela con todos sus hijos.
Ven niño a comer la savia de mi cuerpo,
ven a hacer crecer tus manos en la tibieza de mi pecho,
a conocer este cielo,
a beberte esta sangre.
Ven niño de los ojos de humo,
de la piel de niebla,
ven alas de murciélago,
ven piel de tigre,
niño venas de esmeralda.
Ven a mí que quiero escuchar el secreto que me guardas,
el poema que construyes desde tu silencio,
desde la vida que no posees.
Ven niño dientes de jabalí,
manos de guerrero, voz de madrugada.
Ven a mi niño que quiero ser tu madre aunque nunca pueda parirte,
aunque nunca puedas hacerme madre.
Ven,
ven y duerme en mis brazos
que nada malo podrá pasarte.

Plegaria de jade

¡Una nana dulce para este corazón de jade!
¡Un trago de alcohol para sanar la herida!
Una oración para los dioses de mi cuerpo,
una ofrenda amarga para la voz del silencio.
¿Quién le pone aliento a este verso?
¿Qué viento fecunda con su canto a la floresta?
¿Quién le pone nombre a las flores?
¿Cuál de todos los dioses será el motivo de este amanecer?
Las plumas,
el color salado de los cuerpos danzantes en la lluvia,
una piedra,
una voz.
¡Un sacrifico de flores para mis oídos!
Despeino las cuerdas profanas de mi voz.
Desmiembro a los pequeños seres que habitan en mi vientre,
los que esperan por un rayo de luz que los fecunde con la vida.
¿Qué he de pedirle al cielo, si todo lo tengo aquí,
en el carmín de mis venas?
Entre mis piernas se gesta la vida.
Sangra y se crea el universo,
se pierden los silencios,
se crea la eternidad.
No hay nada en el cosmos
que no encuentre en mí.
Estrellas
lunas
sol
sal
tierra.
En mis pechos se crea la luz de las constelaciones,
en ellos la tierra,
el descanso celeste del tiempo.
Mis pechos amamantan a las bestias,
las duerme y embruja su leche de luz, aire y azúcar.
Yo lo tengo todo.
En mi boca el veneno
que resucita a los hombres;
en ella la penumbra y el silencio.
En mis brazos la tierra y la oscuridad.
En mí el mundo,
en mis el misterio,
en mi boca la eternidad.
… en mí todo …
dentro de mí todo,
fuera de mí …
un ronco eco de viento y basura.

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