Tag Archives: CUENTO

AGÁRRATE

Miraba los memes de los tíos y los terrenos de la abuela, el frío me imposibilitaba distracción alguna hacia los pensamientos molestos, además de reírme hasta el dolor de estómago, comencé a recordar un poquito de vida, un poquito de ya tu sabeh…

El metrobús aceleraba con ganas de sentirse el muy veloz, tuve que aferrarme a los tubos y apretar la medio nalga para no morir intentándolo. Insurgentes, increíble, ya te la sabes, las luces de los restaurantes, las jardineras, la gente caminando, platicándose sus días, sus noches, sus mis amores, Insurgentes, ya sabes, suculenta, insaciable, la velocidad y mi sensación de morir, el biarticulado va que no cree en nadie, el chof apañado de algún buen rezo hasta llegar a la siguiente estación. Sentí vivir, en la mente sonaba un bonito hastabajeo. Apenas sobreviviendo, los vi, tres niños con sus chamarritas de gorras que imitaban ser el pelaje de unos coloridos monstruos, un hombre y una mujer les sostenían de las manos mientras intentaban caminar por el pasillo del gusano rojo. Aguditas sus palabras.

– Pa, ¿por qué no podemos ir ahí?
– ¿Por qué?, porque es sólo para damas…
– Pa, entonces, ¿no podemos ir allá?
– No, no podemos ir allá…
– Entonces allá las niñas y acá los niños…
– Sí, hazte para acá agárrate
– Entonces tenemos que estar acá… ya viste hermano, niñas allá niños acá…

Y ahorita que me acuerdo de esa vez mmmjajajajaja este, pues nada nomás me acordé, la verdad me acordé y me puse a ver memes y a tirar recuerdo a lo loco porque no me quería poner muy ya no puedo ni comer es que no te puedo olvidar, pero pues ya ni modo, hace un buen de frío, y la Ciudad necesita su apapacho, marcho, parto hacia donde huevo.

-¿Y ya…?
– Sí…
– ¿Lo conoces?
– No, nada, no sé quién es, me llegó el audio en la madrugada y hasta hoy lo escuché
– Qué raro… está chistoso… Bloquéalo…
– Sí, no sé, a ver qué pasa….


HJSlevitando en las penas de una Ciudad de besos lacerantes….

LA APARICIÓN DEL CABALLERO ÁGUILA


Ocurre que es una tarde de pieles ardiendo. Una tarde en la Ciudad, caminas sobre la banqueta de Río Churubusco, no te la crees que hay un río entubado, neta no te crees el calor, la desesperación en los neumáticos, el pavimento evaporando sudores celestiales.

El camión de Izazaga te deja cerca de Pino Suárez, cruzas el puente, el mercado, caminas un rato y llegas al Centro, cuando llegues ahí te espantarás al ver tu sombra reflejada en una piedra obscura del Templo Mayor.

-Pero… si me lo reduces a tres días por la mañana, sólo me dejas… o sea… pocos días…
-Sí, pero… trabajas, y no puedes otros días, yo no puedo faltar esos días…
-Sí… me lo complicas…¿sabes cuándo hay menos gente?… es que… no…no quiero formarme…no…
-No sé, supongo esta semana no habrá gente…
-Es que no… no…

Tienes hambre. También estás molesto. La plática de ese par no te preocupa mucho. Ellos ni te miran, intentan resolverse, ni te pelan. Bajas del Izazaga, caminas, subes el puente… El dolor de estómago, no es dolor, son nervios, caminas. Al llegar a Templo Mayor escuchas un aleteo discreto, se convierte en zumbido, sientes que tu cuerpo se eleva, lento, liviano…