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RESGUARDARSE

‘- Arreció el agüita…
– Sí…
– A resguardarnos pues…
– Sí… un rato…
– ¿Trabajas acá?
– Na… me estoy guardando de la lluvia…
– Pus sí… pero moja más aquí, pinche chingadera, esta lluvia ta’ más recia que la madre…
– Sí… una bañadita…
– Nuuuu… y ayer lavé esa chingadera… ya ni modo pues… y ahorita trae baja la llanta delantera, y pus no la puedo inflar así nomás, tengo que ir al taller pues, o algo… sí pues… ta’ chingadera…
– Pues sí…

De un segundo a otro el intenso llover se detuvo, minutos más tarde reanudó su insistente lamento. El señor calvo y de bigote tupido encendió un cigarrillo. El otro, el que estaba sentado, dio un sorbo a la botella de vidrio que sostenía entre las piernas. Un olor intenso a leña quemada les envolvió la existencia.

– Ta bueno pues… nos vemos compa…
– Buena tarde…

El ruido de la motorizada se alejó hasta perderse en la canción melancólica e infame que las nubes entonaban sin parar de llorar. El hombre dio un trago largo a la botella, la tapó y la guardó en un bolso de su pantalón; rencoroso, soltó un escupitajo al suelo y dio un golpe al aire que chocó con decenas de gotas de agua, murmuró travesuras y caminó sobre los charcos hasta perderse en las inundadas callejuelas del centro.

HJS

AHÍ VIENE

-¿Usté no es de acá, ve’a?
– No…
– Se le nota…
– ¿Por?
– Como habla… ¿es del sur?
– No… del centro…
– Ya… es muy fácil darse cuenta, ¡mmaa!… a nosotros nos reconoces pronto… rapidito… y por la coca… ¡mmaaa! Por la cocacola, nos encanta la cocacola, rapidito se dan cuenta, nos encanta la coca con pan, con todo, con todo la tomamos…
– Mmm….

Las insistentes gotas chocaban con el improvisado río que apresuraba su ritmo sobre la calle. Mujeres y hombres caminaban en las banquetas, de sus cabellos escurría el agua del mundo, el agua de la galaxia. El camión se iba a tardar, la lluvia, bien lo dicen, cambia el ritmo de la vida, la cadencia del existir se modifica cuando llueve, cuando la piel se eriza, cuando el ánimo se siente conmovido, desconcertado.

-…ya llevo rato y no pasa… ¿usted cuál toma?… a ver… ¿ése qué dice?
– Margaritas…
– Ah no… no, yo estoy esperando el Villa… ya tardó el Villa…
– ¿Sí…?
– Sí, ya tardó pues, ¿ése qué dice?
– Péreme no veo… dice… dice Issste…
– No… menos… no… de regreso sí me queda, pero ahorita voy a trabajar….
– Mmm….
– Sí… pero ya voy tarde… es que esta lluvia nomás no deja… no deja… y pues tengo que ir a trabajar, antes sí me quedaba ir en el Issste, pero ya no…
– Mmm…
– Y la lluvia está calmita, ¡mmma!, con la inundación estuvo peor…
– ¿Mucho peor?
– Mucho… en mi casa pusimos los sillones afuera, nomás afuera, así, no nos quedamos con nada, con nada, nomás faltó tantito para que cubriera toda la casa… nos quedamos con nada…
– ¿Nada?
– Nada… deberían suspender las clases cuando llueve así, no cesa pues, no deja…nomás no deja…
– No pues sí…
– ¿Ése qué dice?
– Orita le digo… mmm… no, no es, pero el de atrás sí dice Villa…
– Bueno, pus como sea ya ahí viene…
– Pues sí… Ahí viene…

Infatigables sus respiraciones… ambos, abordaron el transporte. Plap, plap, plap, plap, plap, plapplapplapplapplapplapplapplap, la lluvia insistía con la tonada, la Ciudad intentó no ahogarse en sus húmedas penas.

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HJS