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ENSAYO SOBRE LA INFLUENZA (con la dispensa de Saramago).

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Por: DRUS09

Se iluminó el disco amarillo, de los coches que se acercaban, dos aceleraron antes de que se encendiera la señal roja, En el indicador del paso de peatones apareció la silueta del hombre verde… Y así en abril del año 2009  la pesadila comenzó, no todos los coches avanzaron, dentro de uno de ellos alguien sintió un condenante dolor en el cuerpo, como si una simple gripe hubiera tomado el campo de batalla de sus defensas físicas y la fiebre entonces ardió, salió del coche pidiendo ayuda, Pudo llegar al medico  y después de varias horas de investigación, su esposa preguntaba entre lagrimas tras la noticia de una muerte segura y la falta de medicamentos ante un extraño virus, Tenemos que avisar a las autoridades sanitarias, al ministerio, es lo más urgente, esto es una epidemia hay que tomar providencias, pero una epidemia de gripa mortal, es algo que nunca se ha visto, Se avisó y en efecto se reportaron más casos de contagio y 81 muertes en la ciudad, una epidemia había brotado y se dieron estrictas ordenes de mantenerse en su casa todos aquellos que padecieran tan bizarra enfermedad, 

La ocurrencia había brotado de la cabeza del ministro de salud. Era, por cualquier lado que se la examinara, una idea feliz, incluso perfecta, tanto en lo referente a los aspectos meramente sanitarios del caso como a sus implicaciones SOCIALES y a sus derivaciones POLÍTICAS, Mientras no se aclarasen las causas, o, para emplear un lenguaje adecuado, la etiología de la gripa porcina, como gracias a la inspiración de un asesor imaginativo la malsonante palabra “influenza” sería designada, mientras no se encontrara para aquel tratamiento y cura, y quizá una vacuna que previniera la aparición de casos futuros, todas las personas que quedaran contagiadas, y también quienes con ellas hubieran tenido contacto físico o proximidad directa, SERÍAN RECOGIDAS Y AISLADAS, para evitar así ulteriores contagios que, de verificarse, se multiplicarían según lo que matemáticamente es costumbre denominar progresión geométrica, QUOD ERAT DEMONSTRANDUM, concluyó el ministro,

En palabras comunes, se trataba de poner en cuarentena a todas aquellas personas, de acuerdo con la antigua práctica, heredada de los tiempos del cólera…Ahora hay que decidir dónde los metemos… tenemos un manicomio vacío, a la espera del destino…    

Los contagiados ingresaron, con el uso de la fuerza por parte del ejercito, a un manicomio abandonado y al momento que los enfermos reconocían débiles y desahuciados el lugar… se oyó una voz fuerte y seca, de alguien, por el tono, habituado a dar órdenes, Venía de un altavoz colocado encima de la puerta por la que habían entrado, la palabra Atención fue pronunciada tres veces, luego empezó la voz, El Gobierno lamenta haberse visto obligado a ejercer enérgicamente lo que considera su deber y su derecho, proteger a la población por todos los medios de que dispone en esta crisis por la que estamos pasando… dicho esto, pedimos la atención de todos hacia las instrucciones siguientes, primero, las luces se mantendrán siempre encendidas y será inútil cualquier tentativa de manipular los interruptores, que por otra parte no funcionan, segundo, abandonar el edificio sin autorización supondrá LA MUERTE INMEDIATA de quien lo intente, tercero, en cada sala…
y entonces ahí dentro se volvió un infierno, El gobierno mantuvo en el exterior medidas de emergencia nacional tal como un toque de queda y el cierre de fronteras, no escuelas, no alcohol no INMIGRANTES…

Fuera también resultó un infierno, el pánico provocó un caos generalizado, la televisión sólo anunciaba noticias de tal índole, y la histeria continuaba…     

Y ante la incertidumbre de la existencia de una vacuna para cada uno de los mexicanos, todos estábamos a la espera de algo que inminente causaría cambios permanentes en nuestro estilo de vida. El sida no importa ya, sólo la gripa mortal que acabará con aquéllos que más necesitan…y como el gran Saramago culmina: “…creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven, La mujer del médico se levantó, se acercó a la ventana, Miró hacia abajo, a la calle cubierta de basura, a las personas que gritaban y cantaban. Luego alzó la cabeza al cielo y lo vio todo blanco, Ahora me toca a mí, pensó, El miedo súbito le hizo bajar los ojos, LA CIUDAD AÚN ESTABA ALLÍ,”

BASADO EN UNA HISTORIA REAL… PENSADO ANTES EN CIENCIA FICCIÓN… CUIDENSE TODOS, COMAN FRUTAS Y VERDURAS, SEAN CRÍTICOS, CUALQUIER PARANOIA NO ES SANA, Y SOBRE TODO NO VEAN TANTA TELEVISIÓN. la paz es el camino. 

SUEÑO CUÁNTICO.

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De Moises Rodrìguez/ Vaca.

 

…Es tiempo.

 La profundidad de mi sueño levanta su infinita voz para que hoy y sólo hoy realicemos ese viaje etéreo del que solíamos platicar. – ¿Lo recuerdas? – Por supuesto que sí…Tu trémula y diáfana mirada de aquel entonces ahnelaba desprenderse del vómito de leche en espiral; viajar más allá de Andrómeda; y mucho más aún del fulgor de todas esas luces en tu Iris.

 Guardé uno a uno los silencios liberados de nuestros cuerpos bordados en la arena. Simplemente quise descifrar nuestros razonamientos, (tus y mis razonamientos). Y no pude, mientras más pensaba en los pensares, más me atoraba en la incertidumbre,  – ¿Qué hago, qué hago para no ver deshecho este deseo por su propia y quimérica naturaleza? -… No hubo respuesta.

 Sin llave que dilucide las preguntas no se puede, no podemos tomarnos de la mano y levitar a través de las faldas del Pulsar del Cangrejo, ni mucho menos, ver el alcance de su descomunal e intermitente haz de luz nacido en su logevo corazón.

 Cobardemente dejé de cuestionar lás formas para, juntos, viajar al párrafo anterior, qué bruto he sido, me han venido intimidando mis propias interrogantes, me he alejado casi por completo de lo que tácitamente decian nuestras miradas:

 

– Jamás abandonemos el apetito por fundirnos en las eternas oleadas solares,

pues nuestra calma, será interminable cuando nos sonrojemos de vernos bañados en ese caótico oro -.

  

Hoy y  sólo hoy. Lo sueño, lo soñamos. Lo sabes, y no sé cómo descubrir las interrogantes, ni mucho menos cómo hacer de tripas corazón, ni muchisimo menos cómo viajar a ese sueño cuántico, pero tengo la certeza de que hoy partimos. Empaca, mujer, tu desnudez porque…

 … Es tiempo  

UN RECUERDO RECUPERADO

recuerdo recuperado

 

De ¡Pòlvora! Mièrcoles.

Si hubiera sabido lo que habría de suceder, estaría durmiendo.

Era rutina básica. Sin pensarlo y en automático, encendía el radio y a pasos torpes e inmersos en la oscuridad de las madrugadoras seis marcando en su reloj de pared, andaba hacía el baño. Las cobijas caían con tal pesadez que parecían guardar todo el cansancio entre ellas para la noche siguiente. El volumen era decente, debido al profundo respeto dedicado a sus vecinos, pues él era el único en irse a tan imprudentes horas del nuevo día. El ritmo de la ducha lo marcaban los mambos de Pérez Prado o los boleros de Beny Moré. Procuraba no oír las noticias durante el baño porque no ponía la suficiente atención. Giraba primero la llave del agua caliente, luego la fría. Entonces, tibio el correr del agua y el vapor cubriendo los espejos, se paraba debajo de la regadera. La música de fondo era a veces acompañada de un tarareo, sólo en caso de saberse la canción, si no, se limitaba a escuchar y pensar si alguna vez la había oído o si era de su época de infante. La estación nunca cambiaba. Sintonizaba el am. No le parecía de importancia primaria saber el significado de am, lo relaciona a lo matutino, era una relación que había establecido desde niño, sin saber, y jamás se preocupó por desmentirse.

II.-

El radio se lo había regalado su tía. De ahí que no le interesara comprar otro, además, ése se escuchaba bastante bien y tenía un cierto aire de “clásico”, aseguraba cada que alguien le incitaba a una renovación de aquel aparato. La estación que siempre oía por la mañana la encontró un día por casualidad. Como cada madrugada, sonaba su reloj despertador, el de mano. Se bañó lo más rápido posible, porque no obedeció a su reloj y se le había hecho tarde y si salía demorado se vería atascado en el tráfico de Constituyentes… estaba atascado en el tráfico de Constituyentes, se reprochó no levantarse a la hora convenida: biiiiippp, biiiiiiiiiiiip, ¡órale!, biiiiiiiiiiiiiiiiiiiip, ¡ya está el siga! ¡chingao! Biiiiiiipp biiiiiiiiiip. Él, con las ventanas arriba de su Renault 89, cuatro puertas azul cromado (cromado en aquéllos años), encendió su autostereo de casete, se acomodó en su poco acomodable asiento y encendió el radió. La canción que sonaba le hizo suspirar: la noche anterior había ofrecido sus servicios para llevar a casa  a su compañera de trabajo (a quien le profesaba un amor más que sincero, y menos que valiente. Lo del aventón fue casual, no se armó de valor, simplemente  se dijo, Let it be). La llevó hasta su casa. Su compañera gustaba de oír música pop, género que él no apreciaba mucho. Ella a falta de una buena charla, ausente por el nerviosismo de él, pidió permiso para buscar algo en el cuadrante. Giró lentamente la perilla del radio hasta escuchar una balada bastante aburrida. Ella miraba enamorada por la ventana y él lidiaba por no reprochar sus gustos extraños. De regreso a su casa y habiendo obtenido un humilde rozón de labios en su mejilla derecha, lejano a un beso, se fue chiflando la tonadita cursi, con el radio apagado.

III.-

Juró nunca más escuchar esa estación y, cerrando los ojos, dejó caerse una maldición: se dijo que giraría la perilla por diez segundos, y cuando al parar alguna canción sonara, ésa sería la estación que escucharía todos los días al despertarse. Así fue. Por suerte, su suerte, no se detuvo en las baladas pop, pero sí en los maravillosos mambos que en su infancia escuchaba su padre, el honorable y duro policía judicial, mientras bebía botellas y botellas de coñac y una que otra vez, le pegaba a su mamá.

EXPANSIÓN.

fragmento

De: Fernando López/ Helix.

Ideas de Expansión

Vivimos en un mundo en expansión. En todo lugar, alrededor de nosotros, las ciudades se disuelven en concentraciones de habitaciones que se esparcen fuera de lo que pensábamos como natural. El resultado es un híbrido del ser humano con el paisaje. Esta expansión es sintomática de la ruptura de todas esas estructuras combinadas, organizadas y conceptuales que alguna vez establecieron fronteras seguras alrededor de nosotros.

La expansión se organiza alrededor de lo que resulta atractivo, como monumentos de la nueva era incluyendo grandes centros comerciales, estadios deportivos y aeropuertos. La estructura de la expansión dice que las grandes autopistas y arterias viales toman cada vez mayor espacio, invadiendo nuestro sentido de movilidad natural.

Nosotros habitamos dentro de la expansión incrementando indiferentemente espacios como lofts. Lo que necesitamos para sensibilizarnos sobre el mundo no es el orden, sino la imaginación.

La expansión es la manifestación física de la modernidad

[1] La arquitectura debe estar de acuerdo con la coherencia en el mundo que habitamos. Vivimos en una envolvente que cada vez se vuelve más difícil de definir o incluso ver que necesitamos la arquitectura para sensibilizarnos al respecto, para hacernos sentir en casa, para ayudarnos a encontrar un camino a seguir. Necesitamos la arquitectura para construir nuestra humanidad en un mundo en expansión.

La Expansión es la condición con que nuestros paisajes surgen cuando la distinción entre ciudad, suburbios y campo abierto, se disuelve. Nuestra cultura es una continua construcción de hechos que lentamente cubren el planeta. La expansión es el nombre de una nueva naturaleza, la envolvente y para quién debe ser construida.

Nuestras ciudades se disuelven en una alfombra uniforme de humanidad esparciéndose sobre la tierra. Cualquier sentido de un lugar genuino está cubierto con las construcciones temporales que hemos habitado desde hace medio siglo. Como resultado puede ser difícil mirar nuestra condición sin ninguna calificación de seria apreciación.

A veces pensamos que la expansión es mala, que devora nuestros recursos naturales, que hace que la gente se separe, destruye espacios públicos e incrementa el vagar lejos de casa, el trabajo y la tierra. La expansión reemplaza el paisajismo natural, o las granjas, o los bosques con muros con púas y desoladores rascacielos con el anonimato de signos y cajas que podrían contener cualquier cosa.

Pero tomemos un segundo vistazo: la expansión puede ser buena, quizá puede ser nuestro destino. La expansión es la manifestación física de la modernidad.

La expansión no es en sí un fenómeno que apareció de la nada como una expresión de la disolución de todas las estructuras en órdenes fragmentarios que continuamente se combinan y recombinan en nuevos collages

Temer el anonimato

[2] La expansión tiene una forma. Nuestras ciudades no crecen más en círculos concéntricos y nuestros suburbios no siguen la lógica de los planos sugeridos. Ahora existen patrones reconocibles.

Estas formas pueden ser una reminiscencia de los patrones oscuros de los materiales bajo tensión; los paisajes sólo comienzan a emerger del caos o de órdenes tan complejos que están a punto de disolverse. Debemos tratar de entender esos patrones si vamos a sensibilizarnos sobre la expansión.

El más obvio orden es el temor y el anonimato. Reemplazamos rápidamente los muros de días pasados con divisiones y más subdivisiones, atendiendo a mantener fuera todas esas fuerzas, sean humanas o naturales, que invadirán el interior de los espacios que hemos construido para nosotros mismos. Hacemos las fachadas tan cerradas como sea posible y tan anónimas como se pueda.

En vez de ventanas, tenemos superficies reflejantes y solamente una cámara que nos permite mirar al exterior como un ojo. Los muros son adornados con fragmentos de elementos que usamos para unirnos con el mundo exterior.

Entre los muros de la expansión, los espacios crecen en cualquier dirección. Podemos reconocer los patrones de movimiento y propiedad que usamos para definir cómo habitamos el mundo. La geometría del orden y los caminos han dado pie a las curvas de subdivisión. Los caminos son tan largos que son ocasionalmente el elemento principal en nuestro campo visual

Se puede ir a cualquier intersección urbana y no encontrarse más que espacios sin edificio en las esquinas, sólo más espacio: Gasolinerías, estacionamientos tan largos que dudamos que podamos caminar por ahí y sitios que se destinarán como complejos de oficinas o centros comerciales y detrás de ellos, más espacio vacío.

Lo que nos recuerda el sentido de este sistema es la homogenización. Mientras la expansión puede ser homogénea, no está exenta de complejidad. Estos caminos contienen una relación de partes que (aunque no corresponda con nuestra noción de vencindario) ciertamente tienen lógica.

Autopistas y caminos

Los problemas de insolación social y devastación ecológica pueden ser endémicos más no sistemáticos. Si pudiéramos reordenar la expansión, tal vez podría funcionar. El verdadero problema es cómo no detener la expansión y usar esa composición, sus nodos y sus espacios con conflictos para crear un tipo de arquitectura.

Debemos construir un nuevo tipo de “hogar” en un nuevo tipo de locación.

Bibliografía:

1. Architecture Must Burn. Aaron Betsky, Erik Adigard. Ed. Thames & Hudson. UK 2000.

2. Formas del Siglo XX. Josep María Montaner. Ed. GG. Barcelona 2002.

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EL DÍA DEL SOL.

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De: Yetnalesi Mendieta

Se te detuvo el corazón un domingo al medio día.

Se me detuvo el corazón con tu aliento apresurado.

Domingo…domingo

-que nunca venga un domingo-

que desaparezca el día del calendario,

que se olviden las flores en domingo.

Que se vistan de luto los niños,

que no se oigan las campanas,

que no se rieguen los campos,

que no canten las aves,

que no vuelen las palomas.

…porque moriste un domingo

y yo no vivo desde entonces…

Porque me dejaste pariendo a tus hijos un domingo

y se me secó el agua de la boca.

Fue un domingo con el sol en mi cabeza,

con tu aliento en mis oídos,

con tu corazón en mi pecho

muriendo.

Desde aquel domingo,

-domingo lúgubre y maldito-

no dejo de llorar,

no dejo de sentir que muero,

no dejo de odiar los días que se llaman domingo.

Que nunca sea domingo,

que no regrese el domingo

a esta tierra.

Que se extingan para siempre las estrellas,

que mueran de sed los árboles,

que el agua de los ríos sea veneno.

Que nadie tenga hijos, nunca, un domingo,

que no se diga el amor al sol de un domingo,

que muera yo –como tú-

muy pronto

al medio día de un domingo.