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DESPIERTA


Hay como que medio dudar de la vida… Tenerle un poco de desconfianza, sembrar algunas incertidumbres, más, cuando amanece así, tan azul oscuro, tan inquietante….

Ya te lo había dicho, que aquí te iba a estar esperando…
-¿El viernes? Estuvimos aquí… (carcajadas)…
– Sí, así me dijo… que me dice, y no le sigas haciendo al chingón…

¡Plac! ¡Plac! ¡Plac! Se va a llevar, en esta ocasión, el estuche de metal, el estuche con veinte mentas, es el pastillero metálico con veinte mentas a sólo diez pesos, vale diez pesos, diez pesos cuesta…

Durante cinco minutos los dos meseros flacos dan más de veinte vueltas dentro del lugar, se cuelan entre las mesas, buscan algo, algo buscan, una colilla en un cenicero, una servilleta usada, un tarro vacío, un plato con sobras de alimentos. Aún pienso que debemos dudar de la vida, no se puede, no se debe ser tan confiado, no cuando por la madrugada te despierta un aguacero, las calles no se atreven a rumorear, los seres nocturnos duermen intranquilos, los sueños se confunden con esto que me aturde la respiración, esto, esto de la vida que de por sí, ya es bastante dudosa.


HJS

MALAS PALABRAS


¿De qué parte obscura de tu existencia surgieron esas palabras, de qué motivos, de qué malditas conexiones de tu ser? Decide no hacer la pregunta, decide quedarse mudo, ser corazón de piedra, decide el silencio cuando siente que las tripas le arden de manera delirante, y aunque no lo diga, aún cree que esas palabras surgen de otro cosmos ardiente, de una galaxia obscura, tenebrosa. Acelera el transporte público y le distrae el sonido infalible de una guitarra mal entonando una canción del buen rock urbano, el entorno se llena de voces.

- No te entiendo... ¿Qué dices?... Siempre lo mismo, no te entiendo, esas tus malditas palabras no las entiendo, no sé qué carajo quieres, qué buscas... ¿qué dices...? Naaa, nada... definitivamente no te entiendo... no quiero, así como tú no quieres, yo no quiero y así la cosa... ¿qué dices?.... Naaa, na, te equivocas... naa... en serio, en serio no entiendo tus malditas palabras...

-Estaba sentado, esperándote, pero ya no llegaste.../ la verdad me puse a cantar esta canción.... tú, dónde haz quedado tú, tu alegría y tu salud, que ingratitud en tu actitud.../ pero ya no llegaste y así.../ pues qué querías.../ que llegaras.../ pues no llegué, pero llegué después.../ pues sí... /pues sí... /buts.... /buts....

-¿¿¿¿Por eso te enojaste...????  / Lo chequé en su feisbuk / ¿Y por qué checas su feisbuk? / Nada más...

Maldita existencia, se nos va en el acelerar de un camión, de un vagón del metro, maldito aire envenenado que nos da vueltas en el cerebro, maldita sensación de estar vivo se nos va en un grito desesperado, en un agudo latir de la Ciudad, en un aullar maniático.... Se nos va el tiempo en las pesadillas de párpados abiertos, se nos va el seso en la sosobra y el aburrimiento, se nos va y la sonrisa malvada se nos dibuja en el rostro, un rocanrol tremendo araña nuestra piel, nuestros recuerdos y la existencia, la existencia se nos va, se nos va entre algunas, varias malditas palabras.

HJS

VUÉLATE CON LCD EN LA CDMX


Domina tus conflictos, no te pongas en ese estado de narcolepsia infame, no le hace nada bien a tu noche, no le conviene, no lo disfruta… Domina tus alborotos, danza… danza de nuevo. Suplícate. Convéncete. Insinúa increibles formas, diversos colores… Domina tus arriesgadas narraciones, domina tus movimientos, domina… domínate… déjate ser esta música… después… después… no respondas por  los movimientos de tu cuerpo….  LCD Sounsystem en la Ciudad… 23 de abril, 2018.


AQUÍ LOS BOLETOS

RADIO TEXTUAL | CALOR


¡Refrésquese, hay congeladas de vainilla, de groseya, de fresa!

El calor nos hace personas distintas, nos convierte, las miradas se apagan, buscan esconderse, el calor dentro del metro de la Ciudad se vive con ánimos vacilantes, el sudor, las respiraciones, los buenos y los malos aires, el calor nos ubica en otras dimensiones, en estados diversos de la mente, en perdiciones del alma, en fluidos que a veces disfrutamos en nuestras pieles, nos convierte en una masa húmeda, en un moverse y sentir lubricado. El calor nos lleva a una ausencia hipnótica, nos cubre, nos atrapa, nos deja calmos en una instancia de algún tiempo sagrado.

¡Ufa! Siente que arde y no es el calor… entre los empujones le bajaron su celular. Ahora mira desde la línea amarilla a través del vidrio y no encuentra al culpable, no sabe quién fue, sabe que está por ahí, que anda por ahí… ya perdió, ya perdió, le hicieron perder, ahí, en el metro, así nomás sintió como pum, se cortó la música, su cuerpo no podía moverse, la gente aventaba para adelante, los cuerpos, las piernas, las manos, los brazos encima de él, de los demás, ahí, la masa deforme, la masa violenta, la masa que quiere molestar, fastidiar, la masa gandalla, la masa que acá y allá… Se va, da la espalda al vagón del metro, alguien ríe, alguien entre la gente ríe. En el bolso del pantalón de un hombre, sigue sonando esta canción en el reproductor de un celular que no le pertenecía…

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DEBRAYE


¿De qué se trata esto? Le tiemblan las manos, parpadea lento, cada vez más lento, se siente cansado, las piernas le responden de manera inusual, se seca con el dorso de la mano derecha las gotas de sudor frío que se acumulan en su frente.

-Nada más estás debrayando mano, ya mejor párale, siéntate y tómate una coca…
-Bien picada… 😉 No, guácala, una coca, mejor agua mano, o un traguito de atole…
-Úfale, pero sí date algo, mano, sí te ves acá destrozadón…
-Cero, nada, es la vida atravesándome por las venas, cero, no andes diciendo, cero debraye, cero desfase, cero con tus ondas…
-Na, para mí que sí andas así en algo raro… pero pues vas, date, tú sabrás…
-…yo sabré yo sabré… qué actitud mano, qué actitud, increible… pero bueeee….

Su cuerpo comenzó a hervir, la neblina invadió el entorno, una espesa sensación, un frío en aumento les congelaba la sangre… ¿de qué se trata esto? Ambas personas se abotonaron sus abrigos obscuros, agacharon la cabeza, metieron las manos a los bolsillos de sus pantalones, caminaron hasta llegar al límite, en donde se acaban los faroles y no hay más iluminación artificial. En la esquina de Insurgentes, dieron vuelta a la derecha. La luna azul, esta vez más azul que nunca, suspiró, tremenda, tramposa, insensata…


HJS